• Regístrate
Estás leyendo: El "migracorrido"
Comparte esta noticia
Viernes , 22.06.2018 / 12:36 Hoy

Estado fallido

El "migracorrido"

Susana Moscatel

Publicidad
Publicidad

Y que otra vez se nos pone creativa la Border Patrol con sus campañas, pero esta vez hasta ellos deben estar sorprendidos con lo que ha pasado con su más reciente intento para evitar que los migrantes (en este caso de Centroamérica) lleguen hasta sus fronteras. Partiendo de la teoría de que más vale prevenir que tenerlos en la puerta de su casa, mandaron hacer una canción llamada “La Bestia”’, hablando, obviamente, del tren con dicho nombre. Ésta la canta un bato que se llama Eddie Ganz, quien (según reportan varios medios californianos) generalmente se dedica a cantar en bodas y Bar Mitztvahs.

El tema sigue la misma lógica que otras historias de dolor de los migrantes e, incluso, un poco la de los narcocorridos, excepto que con letras como: “La Bestia del sur le llaman, al maldito tren de la muerte, con el diablo en la caldera ruge y se retuerce”. La intención no es crear empatía con las víctimas, sino desalentar a aquellos que quieren conquistar el sueño americano. ¿Cuál ha sido la gran sorpresa para los encargados de vigilar las fronteras de Estados Unidos? Que la canción se ha vuelto todo un éxito en estaciones de radio de Honduras, Guatemala y El Salvador. Por ahí ya se ha dejado asomar en algunas estaciones de la radio mexicana e, incluso, del lado yanqui está funcionando muy bien. La gente está pidiendo el disco, ya que “esperan el temblar de la tierra, el chillido de las ruedas que aparece tras la montaña, la amenazadora serpiente de acero con sus escamas”, dentro de su repertorio (las rimas y una buena estructura musical no son prioridad de la border).

Y así nace, desde la propaganda, un éxito musical y una (posible) nueva estrella de la música. Todo pagado por los impuestos de los ciudadanos estadunidenses, quienes ya no quieren nuevos vecinos. Sobre todo si vienen del sur.

Ganas de fregar

Le pregunta un reportero a Woody Allen que si no piensa contratar próximamente a un actor afroamericano y el cineasta contesta con toda la honestidad del mundo: “No, al menos que la historia lo requiera. No contratas a la gente basado en su raza, la contratas en base a las necesidades del personaje”. Y de pronto el mundo arde en llamas de nuevo. Gritos de boicot contra el trabajo de Allen por “racista” surgen por todos lados en la red. Declaraciones y opiniones por todos lados y, por supuesto, ninguna reacción del cineasta. Eso enoja más a sus detractores, que lo llaman cínico y piden que lo saquen de Hollywood (olvidando que por años, él solito se sacó de Hollywood a favor de Europa y no pasó nada).

Entiendo perfectamente que hay muchos enemigos del escritor y director, pero ellos tienen otras razones (y todas tienen que ver con Mia Farrow y su familia), pero usar estos términos de lo “políticamente correcto” a tal extremo ya es peligroso. ¿Ahora resulta que para no quedar mal él, o cualquiera, tiene que escribir en base a cuotas sociales? ¿Ahora de eso se trata el arte? ¿También ahí se debe ser político para no acabar en problemas? Está bien, la diversidad siempre brinda riqueza, sin duda. Pero el hecho de no estar activamente haciendo casting con eso en mente y sí en tu historia, no te convierte en racista.

¡Que alguien me explique!

Ahora que sabemos que Bill Murray hará la voz de Baloo en la nueva versión de El libro de la selva, ¿a quién podríamos poner en español, considerando que esa interpretación original de Tin Tan es una de las más magistrales en la historia entera del cine?

susana.moscatel@milenio.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.