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Domingo , 09.12.2018 / 22:31 Hoy

Estado fallido

El mero patrón

Susana Moscatel

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Hay de narcoseries a narcoseries, y Narcos, de Netflix, se ha distinguido desde un principio por dos cosas muy particulares. Primero, por sus valores de producción, lo cual incluye la participación de algunos de los mejores actores que hay, y la segunda, la narrativa, que viene por el lado de la ley y no necesariamente del protagonista.

Así que tras narrar la persecución y eventual muerte de Pablo Escobar en la segunda temporada, ahora seguimos lo que ellos nos han descrito como “la ruta de la cocaína” y a quien tomó su lugar en Colombia, Gilberto Rodríguez Orejuela, interpretado por uno de los mejores actores de nuestro país, Damián Alcázar, quien nos explica un poco su personaje y sus motivaciones.

“Venían de ser hombres de negocios que vieron en esto un grueso filón y dijeron: ‘Esto es para nosotros’, así que empezaron, y a la muerte de Pablo Escobar, que se quedan con todo. Pero trata de pacificar a Colombia, que estaba convulsa por la violencia que desató Pablo, y el ejército y la policía, porque son ambas cosas. No es un hombre, sino todos”.

Lo interesante de Damián interpretando a un personaje como éste, es que independientemente de que le da proyección mundial como actor, también le da una gran plataforma para decir las cosas con las que siempre ha sido consecuente. Y lo hace

“Él empieza a meter paz y busca armonía, pero claro, siguiendo con este negocio que está fuera de la ley. Él es el primero, luego está su hermano y los que le son muy leales, que se cuadran con la idea de que se acaba la violencia”.

Pero, por supuesto, como narra la misma historia, este no es un negocio de caballeros, como se consideraba el personaje, y la violencia que tanto trató de evitar esta versión (habrá muchos en Colombia que coincidan con ella) de este personaje de la vida real se materializa casi enseguida.

“Creo que él estaba adelantado a sus tiempos. Además es una cosa que quien lo quiera consumir, que lo consuma. Creo que en unos años todos vamos a estar de acuerdo en que legalice y la legalización hubiera sido la cura”.

Habrá muchos argumentos, como siempre los hay ante tales declaraciones, pero la tendencia en muchos lugares del mundo es, sin duda, la que comenta Damián.

Y ese debate, en sí, hace que esta tercera temporada valga la pena ser vista. Ya vendrán las críticas, pero no es una historia que te diga: “Dedícate a esto y triunfarás”, porque como ya vimos con Pablo Escobar (Wagner Moura) y pronto veremos aquí, lo más probable es que todos los involucrados en esta guerra, negocio o desgracia social, acaben peor que mal. Y con eso en mente y aún pujando por la legalización, concluye Damián.

“Es una cosa que no vamos a poder desaparecer, entonces no lo vamos a poder atacar nunca con violencia, porque mira lo que genera. Lo que está pasando en nuestros países. Infame”.

¿En serio?

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Twitter: @SusanaMoscatel

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