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Jueves , 19.07.2018 / 15:08 Hoy

Estado fallido

El legado musical de Obama

Susana Moscatel

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Parece que fue ayer que nuestro país vecino tenía un mandatario a quien no solo le importaban las artes, sino que estaba conectado con sus nuevas formas de manifestarse y representar a la sociedad. Cada año, Barack Obama hacía un evento para celebrar la música y la poesía en la Casa Blanca, ¿y qué creen? Ahí fue donde por primera vez un joven llamado Lin-Manuel Miranda presentó una canción sobre “el hombre que mejor representaba el espíritu del hip-hop, el primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton”.

Todo el evento está capturado para posteridad en YouTube, pero los fans de Lin-Manuel sabemos perfectamente la historia de cómo en ese momento el joven de origen puertorriqueño nacido en Nueva York ya tenía la idea del proyecto, pero solamente había escrito el número de apertura que presentó ese día. Por años, narran todos los cercanos, maestros de historia y civismo suplicaban que acabara ya su musical sobre la revolución e independencia de Estados Unidos con Gran Bretaña, ya que era la única manera en la que podían interesar a sus alumnos en estudiar la materia.

Sí, la obra que (ough) el ahora presidente Donald Trump llamó sobrevalorada en Twitter (antes de decir lo mismo de Meryl Streep) no solo es considerada por casi todos los expertos como la puesta en escena que vino a revivir el teatro musical para siempre, sino como parte del legado cultural que fue el mandato de Barack Obama. Uno incluyente, abierto a los géneros y uno sin duda, uno muy, muy musical.

En el caso de Trump el día de hoy, con el cantante Toby Kieth encabezando el evento musical, no hay mucha esperanza que de ese apoyo (que también se vio en términos económicos) a las artes en uno de los países (nos guste o no) con mayor influencia cultural del mundo. Kieth, con títulos tan poéticos como “Soldado americano”, “Cortesía del rojo, blanco y azul”, “Amo este bar”, “Trailerhood”, y mi favorito: “¿Quién es tu papi?” Sin la menor duda, representa a los ciudadanos estadunidenses que pusieron al hombre en la presidencia. ¿Qué será considerado como arte y buena música hoy en día? Esperemos para ver, pero para una servidora esto es el equivalente a que nosotros invitáramos a alguien como El Chapo de Sinaloa a cantar en Los Pinos.

En el espíritu de lo que me dijo el mismo Lin-Manuel Miranda al día siguiente de las elecciones, la esperanza es que ahora como contracultura los grandes creadores de contenido cultural en ese país trabajen con mucha más fuerza por estar a contracorriente. Vaya que en México lo sabemos. Lo sabemos por ver a tanta gente dejar su vida en la raya por hacer teatro, música, lo que sea por expresarse mientras vemos cómo cada vez se hacen más diminutos los presupuestos dedicados a la cultura.

Ahora estamos en una posición similar. Quizás con la excepción de las estrellas de la televisión abierta que siguen siendo vistas como parte del sistema y no esa contracultura. Pero diré esto: si ya siento nostalgia por el legado cultural y musical de Barack Obama, siento añoranza por la ilusa idea de que algún día nosotros tengamos a alguien en semejante posición de poder a quien le importe aunque sea tantito.

¡Que alguien me explique!

¿Esta semana va a acabar algún día? ¿O será como el día de la marmota informativa de aquí en adelante?

Twitter: @SusanaMoscatel

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