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Miércoles , 16.01.2019 / 17:32 Hoy

Estado fallido

Devastada y francamente confundida

Susana Moscatel

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“¿John Lasseter? ¡No!”, grité en cuanto leí que el director de Pixar y Disney Animation se tomaría un tiempo para reflexionar sobre sus actos después de una serie de conversaciones profundamente dolorosas.

Entiendan, esta es una de mis personas favoritas en el mundo. He tenido la oportunidad de platicar con él en muchas ocasiones y sé que es un absoluto apasionado por lo que hace y ha hecho a través de los años: inventar un nuevo y brillante tipo de animación (junto con Ed Catmull) y hacer obras de arte en imagen y concepto para niños y grandes en el cine.

Él anunció este retiro temporal justo cuando el Hollywood Reporter preparaba una artículo titulado “El supuesto patrón de mal comportamiento por parte de John Lassater, según empleados de Disney/Pixar”. Lo leí muchas veces. Leí muchas cosas que se escribieron durante el día de ayer al respecto muchas veces. Hablé con amigos que lo conocen bien y saben perfectamente cómo es la vida dentro de Pixar. Y entendí algo muy doloroso. Sin duda hay cosas que este genio en animación hizo que incomodaron a muchas personas. Y está tomando algún tipo de acción y responsabilidad por ello. No hay nombres de las acusadoras porque quienes alegan que “abrazaba demasiado”, “que podía agarrarte la pierna en una junta” o que incluso, sobre todo después de beber, había que esquivarlo para que no se fuera de pronto un beso robado en la boca, dicen temer por sus trabajos en un mundo tan pequeño como el de la animación. Todo mal para un ambiente de trabajo. Pero también, algo consecuente con el comportamiento de un hombre que siempre ha sido descrito como un niño en cuerpo de adulto.

Aquí no podemos defender a nadie porque este es un movimiento más importante que los individuos, sobre todo los que toman responsabilidad. Pero ¿qué tanto se nos está saliendo de control? Lo digo por lo siguiente: el artículo del Hollywood Reporter, que no es la revista Ooorale ni semejante, iniciaba citando la salida de la actriz y escritora Rashinda Jones como escritora de Toy Story 4 debido a un potencial incidente de acoso sexual. Ella no solo lo negó como tal sino dejó que su salida y la de su compañero escritor, tenía que ver con un tema más añejo (un par de años) en Hollywood, la falta de diversidad de género y racial en los líderes de proyectos de las cintas animadas más amadas de los últimos 20 años. Rashinda, una mujer muy respetada (y divertida), quien también viene de una familia de alcurnia en términos del entretenimiento (hija de Quincy Jones y Peggy Lipton, nomás) dijo lo siguiente:

“La velocidad en la que los periodistas han estado nombrando a las siguientes víctimas y a los siguientes victimaros ha provocado periodismo irresponsable y, de hecho, contraproducente para la gente que sí quiere contar sus historias. En este caso, el Hollywood Reporter no habla por nosotros. No nos fuimos de Pixar por cuestiones de acoso”.

Así que reitero. Como las mujeres de Saturday Night Live que no condonan los errores, pero sí defienden el carácter del senador (antes comediante) Al Franken, a mí me queda muy claro hasta ahora que Lasseter no es un Harvey Weinstein, Kevin Spacey o Bill Cosby. Es tiempo de empezar a medir todo por grados, lograr un verdadero cambio implica también entender que no todo pecado es igual. Que no podemos caer en el fanatismo o linchamientos sin control e información incompleta. Y si toca castigo para que las cosas mejoren (y vaya que hace falta), saber que no son lo mismo las manzanas que las peras.

Twitter: @SusanaMoscatel

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