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Domingo , 23.09.2018 / 13:32 Hoy

Estado fallido

Ahora sí das miedo, Hitchcock

Susana Moscatel

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Aunque era un secreto a voces y una de las anécdotas más repetidas en bajas voces en aquel legendario Hollywood, la genialidad de Alfred Hitchcock siempre estuvo entremezclada con su maltrato a sus actrices principales. La historia ha sido contada de diversas maneras, pero nunca de la boca de las víctimas. Hasta ahora.

Miren, una cosa es gozar ver cómo una mujer es destazada en una regadera y quedar maravillado con las tomas, los ángulos de la cámara, el poder de la música, la insinuación del asesino, siempre y cuando estamos protegidos por el conocimiento de que todo es ficción. Que cuando se prendan las luces todo estará bien. Lo mismo, ver a esa pobre mujer ser destruida por una parvada de pájaros asesinos y despiadados. ¿Pero qué pasa cuando esa mujer, la última que describimos, Tippi Hedren, por fin pone sobre papel su testimonio de agresión y acoso sexual?

¿Y qué pasa cuando lo hace justamente en los tiempos en los que estamos exigiendo que Donald Trump pague por ese tipo de comportamiento? ¿Cuándo Bill Cosby pasó de ser el ídolo de los niños en los 80 a la peor imagen de un depredador sexual consumado? ¿Podemos seguir viendo el brillante cine de Hitchcock igual?

No es la primera vez que nos tenemos que hacer esta pregunta, ¿o sí? Aparece en nuestra mente y corazón cada vez que queremos gozar de una brillante película de Roman Polanski. Nos avientan el tema como resortera cada vez que nos deleitamos con Woody Allen. Y la cosa es esta, decir que tenemos nuestras dudas respecto a estos casos (en particular el de Woody) no cambia la realidad, sea la que sea.

Así que aquí tenemos a algunos de los más grandes cineastas de todos los tiempos (y al peor pretexto de político de la historia del hombre) siendo analizados con esta mucho más necesaria lupa que no permite agresión hacia la mujer. Antes era un tema de todos los días. Y, como dijo el hijo del mismo Trump, la política era: “Si ellas no pueden con la presión, pues que cambien de trabajo”.

Así que como desenfrenada amante del cine debo decir que una vez más me encuentro confundida y dolida. Nuevamente nos encontramos preguntándonos si podemos separar el arte del artista (y de sus espeluznantes actos, en estos casos).

¿Es nuestro lugar decidir a quién creerle? ¿No podemos nunca más escuchar música de Michael Jackson, de Phil Spector? ¿O el tiempo cura todas las heridas? Evidentemente no se olvidan, pregúntenle a Tippi, quien, por cierto, es madre de la actriz Melanie Griffith y abuela de Dakota Johnson, la joven actriz que se prestó a interpretar a Anastasia Steele en 50 Sombras de Grey, donde también podríamos preguntarnos ¿es eso otra apología, en la ficción, hacia el maltrato a la mujer? Qué complejo. Ya quiero leer el libro completo de la fabulosa Ms. Hendren, porque hasta ahora solo se ha publicado un fragmento.

¿En serio?

¿Bat Out of Hell, El musical? ¿Por eso mis amigos siempre se burlaban de mí y me decían que mi amor por Meatloaf era idéntico a mi amor por el teatro? ¿Jim Steinman, el autor, seguirá enojado con su intérprete?

Twitter: @SusanaMoscatel

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