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Domingo , 19.08.2018 / 18:58 Hoy

Estado fallido

"50 posturas de Grey"

Susana Moscatel

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Debo admitir que han sido días divertidos con las explosiones sociosexuales que ha provocado la nada sensual (para mi gusto) película 50 sombras de Grey. Para empezar, por algún motivo extraño, una importante cantidad de amigas y conocidos en Facebook sintieron una tremenda necesidad de hacer su reseña después de verla. Y no hablo solo de mis compañeras y compañeros del gremio. Hablo de contadoras, una dentista y un par de veterinarias. La mayoría no se leía ni de lejos impresionada con la producción, pero, sin duda, sí con el fenómeno a su alrededor.

Yo en lo personal pasé horas apoyando el uso de un buen mezcal con dos amigos, con la intención de entrar en el estado procedente a ver la función de medianoche de jueves para viernes. Después de leer el libro era la única manera en la que me imaginaba soportando tanta melcocha disfrazada de sexo cochino, pero mis carnales me fallaron. A medianoche cobraron conciencia de lo que les esperaba y optaron por la graciosa huida. Una servidora enfrentó la producción en sus cinco sentidos. No fuera a ser que me gustara y luego la tuviera que volver a ver. Y eso que el mezcal realmente no me había entrado. ¿Pero llegar a mi casa a las 3 de la mañana para ver la fantasía erótica junto con enormes grupos de comadres enamoradas de un sádico? No, gracias. Para eso tengo un par de contactos en mi teléfono y no hay necesidad de pasar el viernes con la cruda de la desvelada. Mejor solo les pido que me relaten sus historias de esta semana y asunto resuelto. Sin la menor duda, siempre son mejores que todo lo que se imaginó E.L. James.

Ah, pero qué divertido ha resultado ver a los hombres desesperados por las nuevas expectativas de sus mujeres respecto a la “sensualidad moderna”. Claro, si podemos considerar “moderno” algo que derivó de los cuentos escritos por fans de la serie Crepúsculo. Ni el sexo ni los vampiros fueron inventados estos días. Y mucho menos la literatura o el cine erótico. Y si el sadomasoquismo no era ya su forma preferente de celebrar el Día del Amor y la Amistad, qué ternurita intentarlo ahora por este motivo. Sí, debo admitir que siento solidaridad por el gremio masculino estos días, y esta es la razón:

Los caballeros llevan años y años tratando de entender qué demonios esperamos de ellos. Sobre todo las mujeres que lo queremos todo, empezando por respeto y libertad, pero que a la vez no hemos dejado de esperar a ese fantástico hombre que nos incrustaron en el inconsciente, que vendrá a hacernos felices. Claro, todo esto debe ocurrir sin atentar contra nuestra “perra interna” que la sociedad nos ha impulsado a alimentar y alimentar con hormonas y bebidas energéticas. Pobres. Al fin comenzaban a agarrar la onda (algunos) y les salimos con que la película y el libro que consumimos como desesperadas nos dice que lo que en verdad deseamos es ser sumisas. Y que un par de nalgadas serían más que bienvenidas. Y que la próxima vez que vayan a la ferretería por favor nos avisen para ver qué se nos ocurre comprar por allá para… hmm. Pobres, pobres hombres. Creo que solo por esta que les aplicamos, hayamos odiado o amado la 50 sombras, ellos merecen un pase gratis para que los acompañemos cuando vayamos (sin quejarnos) a ver cualquier variedad de Los indestructibles. O lo que quieran en el cine. A ver si estamos dispuestas. Y a ver qué tan masoquistas salimos al final del día.

¿En serio?

¿Saturday Night Live tiene 40 años al aire y sigue (por temporadas) siendo brillante?

susana.moscatel@milenio.com

http://twitter.com/susanamoscatel

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