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Jueves , 21.06.2018 / 13:32 Hoy

Al descubierto

Entre sotanas y ADN

Sofía Negrete

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La iglesia Católica ayer estuvo de fiesta en el estado, monseñor Enrique Díaz Díaz asumió el cargo de Obispo de Irapuato. Fue recibido y acompañado por los jerarcas católicos pero también por los jerarcas políticos y pese a ser un evento público no se informó en sus agendas.

El cargo lo asume ante la renuncia al papa Francisco de monseñor José de Jesús Martínez Zepeda por cumplir los 75 años de edad. El nuevo Obispo, viene de una diócesis que atendía problemas sociales serios, San Cristóbal de las Casas.

Por lo pronto, ayer en su primera aparición pública, mostró apertura para hablar de varios temas y pese a que su equipo de comunicación pidió que no se le preguntara sobre los casos de violación donde está involucrado el religioso Raúl Villegas, ex vocero de la arquidiócesis de León, atendió el tema.

El nuncio apostólico Franco Coppola no emitió ningún comentario del tema mientras escuchaba los cuestionamientos, en tanto que el obispo saliente, manoteaba y decía “ese es un tema de la Diócesis de León”.

Monseñor Enrique Díaz, reconoció que ya sabe del caso y dio un mensaje contundente: “las víctimas son las que nos deben de interesar”, por lo que adelantó que quiere conocer de primera mano el caso por lo que buscará reunirse con las familias de las menores afectadas.

En su primera aparición pública el líder religioso lo hizo bien. No le echó la bolita a nadie en este tema, como en su momento lo hizo José de Jesús Martínez Zepeda y también la arquidiócesis de León que encabeza Alfonso Cortés Contreras.

El ahora Obispo de Irapuato, incluso reconoció que hay muchos más casos en otras partes; un tema que por cierto los obispos diocesanos que ha tenido Guanajuato, no atienden ni de chiste, no por algo a nivel nacional siguen catalogando a la entidad como conservadora, aunque en la jerga popular es “mocho”.

El primero de abril ya adelantaba en este espacio el caso de Claudia, su abogado acudió al Arzobispado de León para exigir que José Luis, sacerdote activo en una colonia al poniente de la ciudad, reconociera la paternidad de su hija quien es menor de edad; además de hacerse responsable del pago de una pensión alimenticia.

Hasta el momento, lo único que ha buscado el Arzobispado de León es llegar a un acuerdo y que Claudia se desista de la demanda y concluir el asunto.

La demanda presentada ante un juzgado de oralidad familiar de León, de acuerdo al expediente 1520/2017-F continúa y el martes pasado se realizó una audiencia, donde estuvo presente el sacerdote José Luis a quien se le tomaron muestras de sangre para realizar una prueba de ADN.

Los resultados son claros y el sacerdote quien sigue oficiando misa en la parroquia de Los Olivos tiene una hija de 14 años y ahora será un juez quien le ordene lo que tendrá que atender como cualquier otro hombre.

Claudia demanda que el sacerdote reconozca su paternidad y su hija lleve su apellido “Tapia”, el pago de alimentos vencidos, una pensión alimenticia y los gastos que está originando este juicio, así como las obligaciones que marca la ley.

El tema podrá espantar sin embargo es más de lo común de lo que uno pueda creer. Ojalá los jerarcas de la iglesia católica en León tuvieran la apertura de hablar del tema y de sancionar cuando el caso lo amerite.

sofia.negrete@milenio.com

@sofia_negrete

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