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Al Descubierto Boicot gerardista no define nada

Sofía Negrete

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Y la historia volvió a repetirse. El festín priista del viernes pasado mostró el agarrón que tendrá la contienda interna del PRI para elegir al candidato a la gubernatura en Guanajuato.

Priistas simpatizantes al grupo del senador Gerardo Sánchez reconocieron que hubo un abuso y hasta exceso en la movilización que se hizo y que terminó en las ovaciones al aspirante a la candidatura en primer lugar pese a la visita del presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI, Enrique Ochoa Reza, en pleno auditorio del Estado.

La movilización comenzó a fraguarse desde inicio de la semana pasada y concluyó con el acarreo de priistas de varios municipios, total se contaba con "transporte y aperitivos", decían los mensajes de texto que se les hizo llegar vía whatsapp.

"Al más puro estilo de las carnitas y el chicharrón", lo calificó Francisco Arroyo Vieyra, embajador en Uruguay, vía twitter.

Los grupos al interior del priismo ya veían venir que la toma de protesta de los 632 integrantes del Consejo Político Estatal del PRI se convertiría en un escenario donde un liderazgo buscaría destacar sobre los demás tal y como ocurrió hace un año.

El rostro de Gerardo Sánchez fue contundente desde su llegada las ovaciones no cesaron y ya en el presídium, cada que se mencionaba "candidatos, 2018 y hasta vamos a ganar", la dosis gerardista salía avante.

Su rostro reflejó triunfalimo y soberbia, al acaparar los reflectores, sin importar que los altos jerarcas del partido estuvieran presentes.

Y no se necesita ser adivino para interpretar que el rostro de la delegada Graciela Ortiz, era todo lo contrario, al observar detalle a detalle lo que ocurría, sumado que en varias ocasiones habló en corto con Diva Gastélum, secretaria de los estados en oposición en el partido, quien se sentó a su izquierda.

Solo un minuto su semblante cambió y fue cuando Enrique Ochoa le reconoció el trabajo que ha hecho en Guanajuato; el líder nacional también envío un mensaje claro al no mencionar ni de chiste el nombre de Gerardo Sánchez.

Un par de gerardistas me comentaron en corto, que el objetivo se logró y fue mostrar la fuerza del Senador, le guste o no a Graciela Ortiz, "¡total no en todo se le tiene que dar gusto!" y "se tiene que ir acostumbrado a lo que sucede en Guanajuato".

El que también fue más que claro que reprobó el espectáculo grotesco que se registró fue Miguel Ángel Chico, al estar sentado a un lado de Diva Gastélum en repetidas ocasiones le comentaba cosas. El Senador sorprendió porque fue él quien llegó con Enrique Ochoa y no otro liderazgo.

Los que intentaron mostrarse ajenos al ambiente que se vivió pero que era más que obvio que estaban encantados con lo que ocurría era Santiago García López y José Huerta Aboytes quien estuvo como espectador en primera fila.

Muy cerca de José Huerta se sentó Bárbara Botello, el nombre de la ex alcaldesa se dejó sonar en un par de ocasiones, al comentarle el tema comentó muy a su estilo "yo no necesité de traer acarreados".

Las cartas son claras, Gerardo Sánchez no se bajará de la contienda y seguirá moviendo las estructuras del partido, ¿le alcanzará?; ¿le alcanzará al resto de los grupos hacer contrapeso y ponerse de acuerdo para sacar a un candidato de unidad?, ¿le alcanzará a Graciela Ortiz meter en orden al rebaño priista o de plano le quedó grande el paquete guanajuatense?

@sofia_negrete
sofia.negrete@milenio.com

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