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Domingo , 16.12.2018 / 01:05 Hoy

En Plural

Tiempos violentos

Sergio Villafuerte

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La semana recién concluida, en el Estado de México fue particularmente violenta. De acuerdo con el recuento de nuestra compañera reportera Nancy Enríquez, fueron asesinadas alrededor de 20 personas, entre ellas al menos siete mujeres murieron en hechos violentos. Si bien la oleada no es nueva, y tampoco exclusiva de la entidad, lo cierto es que la recomendación sigue siendo la misma: no debemos permitir que estas situaciones se “normalicen”.
Llaman la atención los casos de Ecatepec y Nezahualcóyotl, donde al más puro estilo del crimen organizado fueron arrojados cadáveres descuartizados, “encajuelados y encobijados” (usando términos que probable y lamentablemente ya hasta los menores de edad conocen y comprenden) y cuya única explicación fue que “eran fuereños”, de Ciudad de México, para ser más precisos. Como si eso diera alguna tranquilidad a la población que observa con qué facilidad los criminales van y vienen.
Lo más preocupante, luego de casos como estos, es una conjetura que se desprendería de manera natural: se puede poner peor, pues ante los relevos políticos en todos los niveles, la experiencia dicta que también vienen reacomodos de los grupos criminales que, ante un posible cambio de personajes con las que ya han formado “acuerdos”, tratan en diversas zonas de marcar su territorio de manera pavorosa.
Grandes expectativas ha generado López Obrador con su anunciado plan “de pacificación” (que suena a lo que es, una estrategia para contener los estragos de la guerra) y esta “receta mexicana” está indefinida pero han deslizado, entre otras cosas, la creación de una Ley de Amnistía -que, ya dijeron, no será para cualquiera-, el combate a las narcofinanzas y el regreso de las Fuerzas Armadas a los cuarteles.
Pero aquí viene el toque pejista: habría un gran foro de consulta a las víctimas, expertos, defensores de los derechos humanos y líderes nacionales e internacionales (como el Papa Francisco). Se antoja tan rimbombante como engorroso. A eso, agréguele las Comisiones de la Verdad “integradas por asociaciones civiles, sacerdotes y expertos” para que estudien casos de violencia. En resumen: el asunto va para largo.
Evidentemente las soluciones mágicas no existen, pero en este asunto el tiempo apremia pues, como mencionábamos, le dan tiempo a la delincuencia organizada para que se organice todavía más, y a su muy peculiar manera. Para terminar de documentar el pesimismo, recordemos que por ahora hay muchos planes, proyectos y excelentes intenciones, pero aún falta algo así como medio año para que el nuevo presidente pueda, oficialmente en esa calidad, firmar aunque sea un memorándum para cualquier cosa.
Mientras tanto nos queda rezar como lo indique el Papa, pidiendo que Olga Sánchez, la próxima secretaria de Gobernación y Alfonso Durazo, futuro responsable de la Seguridad Pública en el país, sepan lo que hacen y nos agarren confesados.

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