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En Plural

Responder a la altura

Sergio Villafuerte

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La contienda electoral que culminó con la jornada del 1 de julio, arrojó resultados que reconfiguraron el escenario, y derivado de ello, a nivel gubernamental se hacía frente a la amenaza de una falta de acuerdos en el Estado de México a muy corto plazo, con una abrumadora mayoría de Morena en el Congreso local y en los municipios. Se requería, como lo mencionamos varias ocasiones en estas páginas, redefinir una estrategia que evitara una parálisis política. Ante ese panorama, con altura de miras, el gobernador Alfredo Del Mazo Maza dio varios pasos adelante para evitar que eso suceda.
Primero, durante las campañas el mandatario brilló por su ausencia, literalmente. Fue respetuoso y se mantuvo al margen. La prueba clara es que no existe una sola querella ante la autoridad electoral por algún indicio de intervención. Del Mazo no quiso manchar su administración con la sombra de la duda, la desconfianza o el resentimiento ante cualquier resultado.
Segundo, una vez dados los números finales, reconoció el triunfo de Andrés Manuel López Obrador como ganador de las elecciones presidenciales del pasado domingo, con ello indudablemente abonó al fortalecimiento de la democracia y de las instituciones.
De paso, marcó diferencia entre el PRI y otras expresiones políticas dadas al arrebato, pues dejó claro que su partido y su gobierno saben respetar la voluntad de los ciudadanos y que las instituciones hacen bien su trabajo para hacer prevalecer un clima de pluralidad política, en paz y armonía, sin bloqueos viales, regateos ni arengas de fraude que polarizan a la población.
Además, con ese pronunciamiento, ofreció que el Gobierno del Estado de México trabajará de la mano del nuevo Gobierno de la República; Del Mazo tendió la mano para que pueda darse una relación constructiva y propositiva en ambas instancias.
Este punto resulta crucial, pues más allá de filias y fobias partidistas, queda claro que el mandatario mexiquense está comprometido a dar buenos resultados a los ciudadanos del estado, obviamente sin importar el color que hayan preferido en la reciente votación, y para ello resulta indispensable el entendimiento con la federación, no un bloqueo por diferencias ideológicas.
Tercero, garantizó que se trabajará junto con las distintas fuerzas políticas representadas en la entidad, respetando los tiempos y disposiciones legales y privilegiando siempre el bienestar de los mexiquenses y así propiciar acuerdos por encima de las diferencias partidistas.
Todo ha sido una jugada bien planeada y que denota su entendimiento real de la política, pues también hemos señalado en estos espacios que el gobernador mexiquense se prepara para jugar un papel crucial en este sexenio, donde las expresiones que deberán desempeñar un papel de oposición constructiva se encuentran diluidas, en franca crisis, y urgidos de un liderazgo definido que abandere los contrapesos, a pesar de que estos sean cuestarriba en la nueva realidad nacional. En los hechos ha mostrado ya la capacidad de ser una clara opción de política civilizada y sensata para las más de dos terceras partes de los mexicanos que no votaron montados en la ola de López Obrador.

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