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Miércoles , 12.12.2018 / 13:48 Hoy

Negocios en Movimiento

Los espadachines

Sergio Luis Naumov

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Pas, pas, estaban dos espadachines abatiéndose con sus espadas, para ver quién saldría triunfante de este duelo de competencia, para quedarse con el mercado del otro. Uno de ellos, era el más agresivo, pues en su estilo denotaba furia, y prácticas poco éticas, pues estaba violando los reglamentos que este juego establece. El otro espadachín se estaba defendiendo, con un estilo más pausado, pero al mismo tiempo demostrando conocimientos, destrezas y habilidades, así como sus talentos, deseaba también quedarse con el mercado de su contrincante, ético y limpio en su juego y respetuoso de los principios del mismo.

El primer espadachín ataca, ofreciendo grande descuentos e sus productos, aunque “pierda”, no le importa, sabe que capturará algunos clientes, y poco a poco se los irá quitando a su contrincante; el otro utiliza su inteligencia para despistar al enemigo, y mientras tanto implementará los contratos de exclusividad para asegurar su flujo de efectivo.

El espadachín agresivo le da la primera estocada al contrario, y este se desbalancea un poco, casi cae al suelo; pero se reestablece de nuevo, adquiere tecnología de ultima generación, aunque cara, pero al mediano plazo, no solo le retornara la inversión, si no le dará a ganar más, bajando los costos, e incrementando la calidad de sus productos y servicios. Le da la primer estocada fuerte al contrario, de hecho lo hace caer, y cerrar una sucursal, por utilizar estrategias agresivas de precios, que no pudo sostener, y pierde mercado.

Vuelve a embestir el agresor, pero con una furia desatada, rebajando todos sus productos al 50%; no tiene mucho éxito, pues los clientes ya no le creen mucho, piensan que infló los precios y tiene un mediano éxito, pero no capta mercado.

Su contrincante aprovecha el momento para abrir otro punto de venta en aquel mall y comienza con el comercio “en línea”, aprovechando la plataforma tecnológica que había adquirido; sus ventas suben logarítmicamente.

El espadachín agresivo ya no sabe qué hacer, está desesperado, pues había desestimado al otro espadachín que lo creía lento y de falta de talento, pero le había quitado casi a todos sus clientes. Reacciona, dándole una patada, haciéndole mala reputación con sus clientes. ¿Patadas o espadas? ¡Qué juego tan sucio! El otro simplemente se hace a un lado, y se prepara para dar la estocada final: baja un poco sus precios, e introduce los paquetes todo incluido; precios, servicio, mantenimiento y disponibilidad, ah, y amabilidad. El espadachín agresivo se distrae, se abre de brazos, y el otro lo embate letalmente, sacándolo del negocio.

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