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Lunes , 18.06.2018 / 04:56 Hoy

Negocios en Movimiento

La purga

Sergio Luis Naumov

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De vez en cuando los humanos necesitamos hacernos una “purga” para sacar todo lo que nos hace daño y mantener una salud estable, esto mismo debiese ser para las empresas, pero no siempre tenemos el ánimo de hacerlo porque nos da temor de que algo pueda suceder en perjuicio del negocio, o porque se nos salga de control algún proceso y podamos perder, pero creo que los tiempos que estamos viviendo el día de hoy merece poner en práctica esta acción, no solo una vez cada diez años, sino una vez anualmente ¡por lo menos!, veamos algunos ejemplos.

1. El número de Personal.

Hay que analizar cada puesto a detalle y verificar que realmente sus responsabilidades se justifiquen y correspondan a las necesidades actuales, de no ser así, será mejor liquidar a la persona.

Esto de inmediato traerá ahorros y beneficios incrementando la productividad.

2. Artículos, productos y/o servicios que no tienen movimiento.

Hacer un diagnóstico profundo de todos los productos y/o servicios que manufacturamos o comercializamos, que no se están vendiendo, y sacarlos del catálogo, ya sea ofertándolos o eliminándolos, tendremos impacto positivo al momento, por el espacio que ocupaban y el costo de mantenerlos.¡Que no duela el deshacerse de ellos!

3. Análisis de costo beneficio.

Este estudio es de mucha valor, ya que permite ver y entender de manera clara, cuáles son todos aquellos productos y servicios que aunque se están vendiendo, ¡no le dejan ganancias al negocio!, sino al contrario, hay algunos inclusive que le restan, es común que suceda esta práctica, y no muy frecuente que los empresarios analicen sus números.

4. Cambio o adaptación de instalaciones.

A veces nos bloqueamos en tener “cambios” que favorezcan a la empresa, habrá que adaptarse para sobrevivir, si las instalaciones de la oficina, el almacén, la fábrica o el punto de venta, ya está costando mucho, y contribuye a mermar las utilidades, es hora de adaptarse a algo más reducido, esta acción inclusive podría salvar a la compañía por los ahorros substanciales que ofrece.

5. Cerrar la empresa.

Sería la menos deseable, pero si esto implica proteger el patrimonio, habrá que hacerlo, o bien darle un nuevo giro a la visión de la compañía, siempre y cuando se tenga la vocación y pasión para trabajar en otras alternativas.

“Hay que tomar más frecuentemente ese maravilloso aceite de ricino”.

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