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Miércoles , 19.09.2018 / 18:48 Hoy

Negocios en Movimiento

El salto del chapulín

Sergio Luis Naumov

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Y no estoy hablando del cerro del Chapulín, sino de “los saltos” que uno da en la vida, y todos aquellos movimientos llámense saltos o brincos, que hacemos a lo largo de nuestra existencia, muchos de ellos realmente contribuyen en algo bueno a los procesos que vivimos; pero también hay que tener cuidado de no tropezar y caernos, que no es malo del todo, siempre y cuando volvamos a recuperarnos y entonces sí, “saltemos tan alto como podamos”. Hagamos una reflexión al respecto de un sinnúmero de estos saltos que nos impactan y pensemos en nuestros propios beneficios o perjuicios.
El saltar a un puesto de mayor jerarquía, o hacia debajo de la organización o incluso de manera lateral.
El saltarnos a nuestro jefe, o el que nuestros colaboradores nos salten, ya sea por quedar bien con el de arriba o que no pudo resolver el problema, o bien por venganza.
El saltar a otra compañía, por ser salto obligado, o voluntario, por crecer, permanecer o sobrevivir.
Saltarse información importante, por decir las cosas a medias, y confundir al receptor.
Saltar de una familia a otra, hablando de familia propia.
Saltar de las amistades actuales a otro nuevo grupo de amigos y olvidarse del anterior.
Hacer varios saltos a la vez, como pertenecer a varias comunidades por así convenir a los intereses, tener buenas relaciones con todos.
Arriesgarse a hacer un salto mortal, como el de apostar todo su patrimonio en un nuevo negocio ya sea solo, o alianza con la familia, en donde se pueda ganar mucho o perder todo, hasta la relación con ella.
El dar el gran salto al matrimonio y formar una familia.
O dar el salto a vivir solo(a), el resto de tu vida.
El proponerte a dejar huella, y dar el salto para lograrlo, ya sea en lo profesional o personal.
Cambiar el salto más arriesgado y que corta el camino al éxito, por saltos más pequeños y conservadores, en donde tus planes de vida tardaran un poco más, pero al final valdrá la pena.
También existen saltos en donde no salieron del todo bien y te caíste en un charco de lodo, salpicando a otros, que creyeron y apostaron en ti.
Como podremos observar, nuestras vidas están llenas de saltos, en donde hay que buscar que siempre nos den beneficios, o que ¿acaso los cuatro escarabajos no lograron hacer un gran saltote? ¡Pues saltemos entonces, suban más a la cuerda; el que se canse, pierde!

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