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Jueves , 20.09.2018 / 14:09 Hoy

Último Round

Papá y el Diablo

Sergio Gómez

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Es culpa de papá. De poco le sirvió vaciar cada dos quincenas las arcas familiares para cumplir puntualmente con la mensualidad del colegio católico. De poco le sirvió mandar a mamá a misa con los tres chiquillos inquietos que el cielo les dio.

De poco le sirvió, después, tener que aguantar el ritual cada domingo, con tal de poner el ejemplo, con tal de hacerles ver a los hijos que él también se aventaba la hora completa, que la misa no está taaan aburrida como creían sus escuincles. Como creemos todavía ahora.

Y de poco sirvieron las miradas que mamá nos propinaba durante el Evangelio, cuando se daba cuenta que habíamos forrado una historieta con el librillo Vida del Alma.

La inteligencia de mamá para las cosas simples desmanteló el plan maestro de mi hermano mayor: nunca ningún niño se vio tan atento a la Palabra del Señor, menos sus muchachos que no nacieron para curas. Que nacimos para otras cosas. Mamá lo sabe, resulta más divertido leer Los Monstruos del Bolsillo que escuchar al sa-cerdote. Su mirada de A mí no me engañan hacía que le entregáramos las revistillas.

De poco sirvió tanto sermón de los padrecitos y de las mamás catequistas y de los hermanos lasallistas, tanto meternos miedo con la amenaza del infierno y meternos esperanza con la promesa del firmamento.

Nunca ha habido amenaza mayor que la chancla de mamá o el coscorrón de papá.

Nunca ha habido mejor esperanza que saber que los voy a abrazar pronto.

Decía que de poco sirvió tanto acercamiento con la religión si al final de cuentas, no creo en Dios. En cambio, sí creo en el Diablo.

Es culpa de papá.

Recuerdo a papá sentado en una de esas sillas antiquísimas del comedor, de espaldas al estéreo que reproducía las canciones de Atahualpa Yupanqui, Jorge Cafrune, Óscar Chávez, Alberto Cortez… Lo recuerdo con los ojos cerrados despeinándose la enorme ceja.

Esta vez, toca el turno de Facundo Cabral:

“El diablo es un señor almidonando, que nunca olvida el saco y el sombrero, que vive en una casa con placares para esconder el miedo y lo ajeno”.

¿Cómo no creer en el Diablo, papá? ¿Cómo si lo ha votado el pueblo? ¿Cómo no creer en el Diablo si lo he visto en las noticias, encabezando una reunión de banqueros?

¿Cómo no creer en el Diablo si anuncia que despedirá de su empresa a miles de obreros? ¿Cómo no creer en el Diablo?..

… Ahora que lo pienso bien ¿cómo no creer que hay algo parecido a Dios si los tengo a ustedes?

Sergio Gómez


twitter: @Sergomezv

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