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Jueves , 16.08.2018 / 21:43 Hoy

Último Round

La reconciliación

Sergio Gómez

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“Yo busco en los ojos de todos los niños los ojos del hijo que no conocí; miro sus pupilas, inocencia pura, lagos de ternura donde no bebí”

-Adela Ayala-

Es un mundo injusto: desde una oficina en Londres, un magnate llama a gobernantes sudafricanos. Exige mayor fuerza contra los huelguistas. La consigna es que, de una vez por todas, la mina quede libre para poder seguir con el negocio del platino. En consecuencia, 34 mineros serán asesinados por la policía. Las viudas, luego de enterrar a sus maridos, tendrán que ingeniárselas para darles de comer a sus hijos, que de por sí, ya tenían hambre. Por eso, la huelga.

Desde su escaño en Washington, un senador estadounidense vota para introducir un arsenal a un país petrolero en Medio Oriente. El plan es que los rebeldes (así le dicen a los terroristas) derroquen al dictador (así le dicen al presidente) e instauren la democracia (así le dicen a la guerra). Los bombardeos, dejarán a miles de niños sirios sin hogar. Muchos, en la huida, morirán ahogados en las aguas del Mediterráneo. Un cuerpecito llegará a una playa turística en Turquía. Será el pretexto para acotar las restricciones migratorias en Alemania, es decir, para que llegue mano de obra barata a Europa.

En México, un empresario de las drogas ordena a los funcionarios de un penal que abran la puerta a los reos. Los delincuentes saldrán por la noche con una misión: asesinar a quienes estén reunidos en una quinta. La Muerte encontrará a un joven matrimonio que decidió ir a la fiesta. La personita en el vientre de la mujer jamás verá la luz ni verá la impunidad con la que fueron asesinados sus padres. Pasarán dos años, tres, cuatro y el gobierno no aclarará cuántos jóvenes murieron esa noche en Torreón, Coahuila.

Es un mundo injusto y a pesar de ello, nos empeñamos en cumplir aquella recomendación bíblica de poblarlo. ¿Para qué?.. Experimentamos, de manera constante, el hambre de revivir las sensaciones placenteras de nuestra infancia y el temor de revivir el sufrimiento que nos infligieron en nuestros primeros años de vida.

¿Para qué traer niños a este mundo injusto?.. Atesoramos la esperanza de poderle dar a nuestros hijos una vida mejor que aquella que nuestros padres nos dieron. Aunque sea una tarea titánica, es la mejor manera de reconciliarlos con el niño que una vez fuimos.


Sergio Gómez/@sergomezv

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