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Martes , 21.08.2018 / 13:48 Hoy

Último Round

El narco es la mejor excusa

Sergio Gómez

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En tiempos de emergencia, las leyes amparan al Estado para limitar los derechos de los ciudadanos. De esta manera, los gobiernos pueden restringir las comunicaciones entre los habitantes de un país o de cierta zona, por citar un ejemplo.

En el caso de Estados Unidos, la supuesta amenaza terrorista sirvió para facultar a organismos gubernamentales de manera que puedan intervenir llamadas telefónicas de la población ante cualquier sospecha. La revelación del ex agente de la NSA, Edward Snowden, sobre el espionaje global a través de las redes sociales es otra muestra del acotamiento de garantías individuales con el pretexto de resguardar la seguridad nacional.

En Cuba, ante el asedio de Washington, los integrantes de los comités vecinales son adiestrados para reportar a las autoridades reuniones con matices contrarrevolucionarios.

Irónicamente, la novela de posguerra de George Orwell, 1984 –que fue concebida como una crítica al gobierno vigilante de Stalin- parece embonar aun mejor con las acciones emprendidas por las potencias capitalistas de Occidente en contra de las libertades de sus ciudadanos.

Pero no solo se trata de espionaje, sino también de acciones que hacen visible el acecho de los gobiernos: impedimento del libre tránsito, establecimiento del toque de queda, detenciones arbitrarias…

En México, la guerra contra el crimen organizado ha sido la mejor excusa para la suspensión de garantías. Quizá el caso más representativo sea el de los retenes, medida que se contrapone al derecho constitucional de no ser molestado por autoridad alguna que no traiga una orden específica.

El narco ha resultado la mejor excusa del gobierno mexicano para mantener al Ejército y a la Policía en las calles. Esta presencia tiene como principal objetivo desarticular el descontento social.

Las fuerzas federales se cruzan de brazos ante la disputa de territorio de los grupos delincuenciales. Esa es su estrategia: esperar a que ocurra pronto dicho reacomodo. En algunos casos, blindan las fronteras para evitar que un grupo estorbe a otro.

En cambio, las fuerzas federales sí le hacen frente a la protesta social.

En caso de conflicto entre delincuentes y disidentes ¿qué bando asumen los soldados?

Responder esta pregunta ayuda a ampliar el panorama de lo que pudo haber sucedido en Iguala, Guerrero los últimos días de septiembre de 2014.


Sergio Gómez/@sergomezv

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