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Lunes , 23.07.2018 / 07:05 Hoy

Último Round

De qué trata la guerra

Sergio Gómez

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No se trata del Estado Islámico. No se trata del Daesh, de Al Qaeda, del Boko Haram, de Al Shabab. No se trata de los yihadistas, de los fundamentalistas árabes, de los terroristas islámicos, de los sunitas radicales o como quiera que les llamen ahora.

No se trata de los talibanes volando aviones hacia las torres gemelas. No se trata de eso como no se trató –hace más de 70 años- de kamikazes japoneses haciendo lo mismo rumbo a Pearl Harbor.

Es que no se trata de balaceras en París o de avionazos en Nueva York. No se trata del secuestro de atletas en Múnich o de una deuda mexicana a un pastelero francés.

No se trata de las armas químicas en Siria ni de que en Irak pueda haber armas de destrucción masiva. Ni tampoco se trata del uranio que pudiera reunir Irán para fabricar una bomba atómica.

No se trata de las dos coreas ni de los dos Vietnam.

No se trata de que falte libertad en Venezuela. No se trata de los soviéticos apoyando a los barbados cubanos. No se trata de la conjura comunista.

Ni de la supremacía aria ni de la decisión de un troyano, un tal Paris, de darle una manzana de oro a Afrodita.

No se trata de dictadores libios o tunecinos o egipcios. No se trata de una primavera árabe. No.

No se trata tampoco de la anexión de Crimea a Rusia ni de la anexión de Texas a Estados Unidos ni de la anexión de Chiapas a México.

No se trata de quién puede más, si Alá o Yavé o Jehová o Elohim o Brahma. No se trata de Jesucristo o Moisés o Buda o de Mahoma. No se trata de la Biblia, el Corán o de la Torá.

Ni siquiera se trata de Obama o de Putin. Como no se trató de Hitler, Churchill o Stalin. Ni de Bin Laden ni de Gadafi ni de Hussein ni del Ayatola o del Papa. Ni de los cristianos contra los moros. O los moros contra los judíos. Ni siquiera se trata de Rusia contra Estados Unidos o de Israel contra Palestina.

La guerra se trata de una excusa –una que requiere a su vez las excusas anteriores- para hacer negocio. No es una pelea entre naciones o entre gobernantes o entre creyentes o entre ideologías. Tampoco es la lucha contra el terrorismo porque, en sí, la guerra es el terror mismo.

Se trata del último intento que hacen las grandes corporaciones en un sistema moribundo llamado capitalismo. La guerra, en fin, se trata de dinero.


Sergio Gómez @sergomezv

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