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Miércoles , 14.11.2018 / 12:30 Hoy

Prospectivas

Reflexiones en torno a una mochila

Saúl Barrientos

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La política vive una crisis de credibilidad, y hoy no estoy tan seguro de que su mayor mal sea la corrupción o la frivolidad de muchos políticos; es decir, la insensibilidad de quienes la ejercen.
Marco Tulio Cicerón hace más de 2 mil años hablaba de erradicar la corrupción: decía que destruye a la nación y al gobernante, y que crea una sociedad ansiosa de revolución, impasible e incrédula.
Lo cierto es que la impunidad alienta tanto la corrupción como el cinismo político. El político cuando es cínico sólo piensa en beneficiarse él, miente y comete actos reprobables, pero sobre todo se aleja de la gente porque deja de pensar en ellos.
Baltasar Gracián decía que a un gobernante desacreditado e insensible ni sus vasallos le acuden ni sus contrarios le temen, mientras que Confucio sentenció: más vale un príncipe recto y honesto que uno talentoso, porque un talento con vicio hace más daño que la rectitud sin talento. Hace unos días, Tamaulipas volvió a ser nota nacional de manera negativa. Esta vez no fue la inseguridad que vive nuestra entidad y que nos tiene a los tamaulipecos viviendo en un entorno de podredumbre; fueron unas mochilas.
Con una inversión reportada de 80 millones de pesos, el gobierno estatal entregó útiles escolares que debajo de unas calcomanías y/o parches, tenían los logos y el slogan del gobierno del Estado de Guanajuato.
No puedo afirmar que se trató de un acto de corrupción, pero sí hay muchos elementos que apuntan hacia allá. Primero, porque es impensable que fue un error ya que se hizo todo lo posible por esconder los logos; y segundo, porque casualmente el gobierno del Estado de Guanajuato es también de origen panista.
Pero de este caso que se debe investigar a fondo, lo que más me preocupa es la desconexión que muestra la clase política de la sociedad tamaulipeca. Por vivir en una burbuja que dura seis años no se dan cuenta que más allá de sus colores, están lastimando, aún más, la figura de las instituciones.
Regalaron unas mochilas que llevaban bajo los logos, cinismo y burla. ¿Por qué estos funcionarios dan una mochila de tan baja calidad que jamás permitirían que sus hijos utilizaran en su escuela? Ojalá entiendan que los apoyos que dan salen de los impuestos, no de su bolsa. No son actos de caridad, son acciones de gobierno.
Lo hemos dicho muchas veces: a varios les hace falta poner los pies en el piso. Por encima de cualquier cosa, exigimos sensibilidad social, rectitud y honestidad. No queremos cinismo y prepotencia. No queremos que nos vean la cara y menos a quienes más necesitan de este tipo de apoyos.

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