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Columna de Sarkis Mikel Jeitani

Debate con argumentos o teatral

Sarkis Mikel Jeitani

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El debate se remonta a las civilizaciones más antiguas que van desde antes de la época de la dinastía Shou en China hasta varios siglos antes de Cristo, así como el debate oral de la veda en la India, en Arabia e incluso el arte del debate griego como competición de argumento en la época de los sofistas. Por su parte, Sócrates practicaba la mayéutica como método inductivo que le permitía llevar a sus alumnos a implementar la resolución de las problemáticas en los temas que se planteaban por medio de las preguntas, cuya lógica pretende descubrir una respuesta donde pariera sus propios conocimientos y razones de su verdad a partir del desarrollo de diversos argumentos, hechos y opiniones; no solo eso, sino también en la forma de cómo transmitir las ideas a través del tono de la voz, los movimientos de los rostros, las manos, el arte de la comunicación corporal, aunado al arte de la retórica, por lo cual, el debate es un acto de comunicación y de exposición de ideas diferentes sobre un mismo tema.

De igual manera surgió el debate político como una reacción a la desmesura de la discusión de dos o más personas que disputan el mismo puesto electoral o defienden ideas distintas dentro del mismo ámbito de la política pública.

Lo que se ha visto es que los políticos describen el debate como un medio para descalificar o más bien, un escenario para atacar y difamar a sus adversarios, actitud que desvirtúa los principios de un político real, que deben ser la consecución del bien colectivo, porque el debate político no debe vislumbrarse tal cual un instrumento de ring de pelea o un medio de crucifixión de adversarios como mecanismo para proclamar una vida íntima que no tiene nada que ver con la vida pública, más bien debe constituir un escenario enaltecedor de la llamada democracia, en el que cada uno exponga sus propuestas, ideas y evalúe a los demás, debatiendo de fondo y libremente los temas.

Un buen debate sería un excelente abono para lograr el consenso en el tratamiento de temas de gran relevancia cuando en realidad, el debate en el estado de Hidalgo ha generado el descrecimiento de los hidalguenses frente a la carencia de las propuestas en esta campaña mediática llena de discursos vacíos de contenido, caracterizándose como redentorista con reiteradas palabras implacables de demagogia.

Vale recordar que los debates políticos que coordina el INE en el estado de Hidalgo han fracasado con todo el alto costo que paga la ciudadanía bajo el esquema de capacitar y difundir la cultura electoral en la sociedad; sin embargo, nada de esto ha logrado su objetivo real, porque los únicos ganadores de esto son los asesores que miden y evalúan a cada uno de los adversarios de sus candidatos, mientras la ciudadanía no logra informarse de ninguna manera porque la mayor parte de los medios de comunicación han tendido su línea política para defender o atacar a los candidatos, y esto ocasiona que la ciudadanía no tenga la posibilidad de ser informada con veracidad para conocer las propuestas de los candidatos.

Por otro lado, debe ser abierto al público en general, se le debe permitir a la ciudadanía ver de cerca a sus candidatos, que observen el cómo actúan, razonan y articulan sus propuestas.

Esto es posible porque ya se ha hecho en Hidalgo, se realizó un debate de diputados locales organizado por el Salón Macros en 2003, coordinado por su servidor, el cual tuvo éxito por la asistencia del público, así como su participación e interacción con los candidatos, que se reflejó en los resultados de las elecciones y cambió varios puntos porcentuales de la intensión del voto; es por esta razón que los debates deben ser abiertos al público, para que tengan una reacción en su decisión del voto y logren su objetivo: generar una cultura electoral.

colegiolibredehidalgo@gmail.com

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