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Columna de Sara S. Pozos Bravo

Nueva era en La Luz del Mundo (1 de 2 partes)

Sara S. Pozos Bravo

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La historia reciente de la Iglesia La Luz del Mundo es extraordinaria. Dentro de esa historia, el capítulo a cargo del apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, ha comenzado a escribirse con hechos y acciones de alcance global.

La nueva era apostólica en La Luz del Mundo inició un día como hoy pero hace cuatro años, justo cuando los miles de creyentes en todo el mundo oraban por la vida del apóstol Samuel. Pasadas las siete de la mañana, fue precisamente el hermano Naasón quien transmitía la noticia a los creyentes sobre el momento en el que dejara de existir quien en vida llevó el nombre de Samuel Joaquín Flores. La Iglesia, que entonces no conocía los planes de Dios, lloró la separación física del apóstol Samuel. Aquella semana de diciembre de 2014 transitó en oración, en ruego.

Si bien el lloro fue hasta cierto punto natural, una extraña sensación de tranquilidad se posó, se apoderó del corazón de los más de seiscientos mil creyentes que estuvieron presentes en Hermosa Provincia para despedir el cuerpo del hermano Samuel. Era una extraña sensación de calma que mantenía a la espera de la respuesta de Dios a los miles de creyentes en Guadalajara y millones en el mundo. Una extraña calma que descontextualizaba el momento, el acontecimiento. Parecía incluso contradictorio.

En esa larga semana varias cosas sucedieron pero solo rescataré un par de ellas. La primera tiene que ver con lo que para la Luz del Mundo es el plan de Dios –que estaba oculto pero que, en el momento y tiempo indicados- es dado a conocer a los creyentes. La segunda tiene que ver con que, la gran mayoría de los creyentes, entendió, sintió, reconoció al hermano Naasón Joaquín García como el hombre elegido y llamado por Dios –en ese orden- para dirigir los destinos de la Iglesia La Luz del Mundo. Ambas situaciones coexistieron en aquella semana de diciembre de 2014. Ambas situaciones eran desconocidas por los creyentes. Fueron –incluso y quizá- inentendibles para ellos; es decir, cómo era posible que Dios, el Dios que siempre los había escuchado, parecía –y solo parecía- no escucharlos en su necesidad.

A nuestro modo de ver, fue la fe y confianza en Dios la que explica los días vividos aquella semana del 8 al 14 de diciembre de 2014. Sí, Dios actuó en el corazón de los creyentes, de ahí la extraña e inexplicable calma vivida aquellos días. Sí, Dios ya tenía un plan que, si bien era desconocido para los creyentes, no por ello el mismo se iba a detener o iba a dejar de ejecutarse. Sí, Dios movió el corazón de los creyentes como un solo hombre para entender, para reconocer, para sentir cómo el corazón brincaba de alegría aquella madrugada del 14 de diciembre de 2014 cuando escucharon el nombre de Naasón. Esa madrugada todo cambió para los miles de creyentes de La Luz del Mundo en todo el mundo.

www.sarapozos.mx



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