• Regístrate
Estás leyendo: Libertad de expresión y derecho al voto
Comparte esta noticia
Martes , 18.09.2018 / 19:24 Hoy

Columna de Sara S. Pozos Bravo

Libertad de expresión y derecho al voto

Sara S. Pozos Bravo

Publicidad
Publicidad

De vez en cuando, allá cada tres o seis años, los mexicanos nos sentimos expertos en política. Una buena parte de nosotros expresa sus opiniones en redes sociales. No lee mucho el periódico y cree que por compartir tantas noticias falsas como se encuentra, sabe todo lo que tiene que saber de elecciones. Otra buena parte de nosotros no toma partido porque, a punta de cañonazos históricos, la política en México le ha enseñado que las cosas no cambian con la alternancia en el gobierno. La diversidad de opiniones genera entonces problemas, divisiones, enconos, calumnias, acusaciones.

¿Qué causa que los mexicanos nos desgastemos sin aparente sentido? El problema central inicia por los políticos que ensucian las campañas y a sus adversarios, enlodan el contexto y disfrazan las causas reales. Lo hacen a través de noticias falsas que vierten en las redes sociales o a través de los medios masivos de comunicación, malversando el dinero que nos quitan para mantener estas campañas. Para esa nefasta clase de políticos, el fin justifica los medios. No les interesa otra cosa que el poder como fin, no para cambiar al país sino para preservar sus privilegios. Claro que hay excepciones –o las habrá- pero hoy mismo, a la luz de estas campañas, parece imposible encontrar un solo presidenciable honesto, capaz, apto e íntegro para el cargo.

Cada tres o seis años salimos de quién sabe dónde, para dar paso a cuanta cosa creemos tener el derecho a decir y publicar. Ese derecho, el de la libertad de expresión, lo ejercemos en redes sociales. Pero como todo derecho, éste también tiene límites. Así, nuestra libertad termina en donde comienza el derecho del otro. Sí, los derechos tienen límites pero también los usamos como pretextos. El derecho, cuando es usado como pretexto, transgrede el respeto, ofendiendo a todo el que queramos. Ni la educación -por mínima que tengamos-, ni la razón nos detiene. De pronto nos damos cuenta que lo único que importa es mi opinión y, si alguien no está de acuerdo, se arriesga a recibir cuanta acusaciones, calumnias y denostaciones se nos cruzan por la mente. Nos convertimos, cada 3 o 6 años, en la peor presentación de nosotros mismos.

Es en las elecciones cuando nos sentimos ejerciendo nuestros derechos plenamente porque también es cuando más parecen escuchar los candidatos. No obstante, el resto del tiempo, no gritamos ante las desapariciones, no leemos las noticias, no nos informamos; tampoco nos manifestamos y, en muchos casos, no recurrimos ante las instancias correspondientes –con justa razón, claro está- para denunciar cualquier asunto de impunidad y corrupción. Esto lo saben nuestros candidatos presidenciables y por eso, ninguno, cambiará este país si no cambiamos primero nosotros; por eso seguirán dando tarjetas de despensa, llevarán playeras, pagarán mil pesos a la semana para tener brigadistas, porque esa inversión, aun siendo mínima y no de su dinero, les da para gobernar a un país desolado por la realidad, esperanzado en el destello de alguien más y hastiado de los malos gobiernos.

www.sarapozos.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.