• Regístrate
Estás leyendo: Día de la Libertad
Comparte esta noticia
Domingo , 21.10.2018 / 19:18 Hoy

Columna de Sara S. Pozos Bravo

Día de la Libertad

Sara S. Pozos Bravo

Publicidad
Publicidad

El día esperado será mañana. La Santa Convocación tendrá su evento magno, el día más anhelado de todo el año. El día de la libertad espiritual, de la reconciliación con Dios, del perdón a las ofensas y pecados cometidos. La Santa Cena no sólo es el recuerdo de la muerte de Jesucristo y el anuncio, el recordatorio de su segunda venida; es la oportunidad para que el creyente vuelva a estar en comunicación con Dios y, al hacerlo, actualice, mantenga vigente la esperanza de vida eterna.

Geográficamente, el medio millón de creyentes se reunirán al oriente de Guadalajara. Pero la reunión de La Luz del Mundo trascenderá las fronteras y la transmisión en vivo llegará a 53 países. Mientras, los miles de congregados, vestidos con ropa blanca, tanto hombres como mujeres, esperan con ansia este evento. La impecable organización interna y con igual adjetivo es el operativo de las autoridades, están listos.

Para alcanzar la libertad, el creyente ha de prepararse en oración y en reconocimiento sobre sus propias actuaciones. Estará ante sí mismo realizando un examen de conciencia sobre el alcance de sus acciones. Aquí analizará lo que hizo pero también lo que dejó de hacer, porque la inactividad, ociosidad y pasividad podrían rayar más en lo incorrecto que en lo que agrada a Dios. De la misma manera, sumará a este examen de conciencia su propio compromiso con el Creador y su acercamiento sincero hacia él. Por estas razones, el hermano de la Luz del Mundo llega con casi una semana de anticipación al día 14. Lo hace para poder estar en oración, en constante reconocimiento a lo que Dios le ha dado pero también a lo que el creyente no ha podido dar.

Así que mañana, tras horas y días de preparación espiritual, interna y profundamente personal, los más de medio millón de creyentes en la fe de Jesucristo manifestada al apóstol, Naasón Joaquín García, participarán de un trozo de pan ácimo y un sorbo de jugo de uva sin fermentar. Pero a diferencia de la creencia católica, aquí el trozo de pan y el sorbo de jugo de uva, únicamente representarán el cuerpo y la sangre de Jesucristo. Y mediante la oración apostólica, el pacto de Cristo establecido hace más de dos mil años, será renovado en cada corazón de los creyentes. Con el pacto renovado, también se mantiene vigente la esperanza de salvación, es decir, la esperanza de una vida después de la presente. Entonces, cada persona, cada ser, cada alma, cada individuo, al participar de la Santa Cena, también recibirá el ánimo y fuerza espiritual que le permitirá continuar su caminar en esta vida.

Mañana, eso sucederá en la Iglesia La Luz del Mundo. Mañana habrá perdón a los pecados, comunión con Cristo y esperanza de vida eterna. Mañana, el creyente culminará un largo proceso de 365 días. Mañana, el día de la libertad espiritual habrá llegado a los peregrinos quienes, arropados bajo el manto de autoridad del apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García, llorarán de alegría, sentirán paz en el alma y seguirán siendo felices en su fe y por la elección de Dios a su enviado.

www.sarapozos.mx

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.