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Martes , 16.10.2018 / 05:52 Hoy

Voces callejeras

Nuevo León "indomable"

Santiago Fourcade

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Vuelvo a leer la vieja frase de Aristóteles y sonrío. Cuánta sabiduría en este antiguo filósofo cuando definió a la política como “el arte de lo posible”. Describió con simpleza una de las grandes incógnitas de nuestras sociedades modernas, ésas que todavía hoy (lunes) en Nuevo León nos tienen asombrados por un resultado que parece despabilar a propios y extraños.

¿Cómo que ganó El Bronco? Pienso en voz alta mientras les comparto estas líneas. Repetidas veces repetí las ínfimas probabilidades que tenía Jaime Rodríguez de ganar la carrera por la gubernatura. Expuse numerosos argumentos basados en el análisis histórico de un Estado donde el bipartidismo había aniquilado cualquier resquicio de independencia ciudadana. Pero no… “nunca digas nunca”, debiese tatuarme desde ahora ante una avalancha de dudas que aquí les compartiré.

Primero, nunca creí que las estructuras priistas fallaran y sigo defendiendo el punto. La coerción y el juego sucio siguen presentes. Sindicatos y caciques se movieron con todas sus habilidades para lograr el resultado que se les pidió, pero ¿qué fue lo que les ordenaron hacer? Y mi incertidumbre se dirige hacia las lealtades que el propio priismo tuvo hacia la familia Medina (léase, Ivonne). Un apellido que apiló favores hacia él pero que generó resquemores ante los máximos patriarcas del tricolor norteño. Seis años de maltrato entre cuates pudo haber redefinido un resultado estructural que todos creíamos más aceitado. Una acefalía de bondades donde la candidata fue la gran perdedora. Sin llegar a tener grandes influencias, Álvarez vio pasar la oportunidad por un ajuste de cuentas que excedió su capacidad de paga.

Segundo, seguiré sin aceptar la retórica independentista de Rodríguez porque fueron sus raíces las que posicionaron su presente. Jugó, negoció e intercambió las piezas necesarias ante un bipartidismo que se cayó a pedazos. Mucho más viejo que la mayoría que enfrentaba, movió la estratagema según los intereses de antiguos compañeros de partido y cerró filas en municipios que seguirán siendo priistas pero que comparten sus mismos códigos generacionales. Si El Bronco hubiese nacido independiente no hubiese ganado y debemos aceptar esta verdad. No tiene nada de malo comprender el poderío de su genética tricolor para visualizar los beneficios a la hora de avanzar hacia la gubernatura nuevoleonesa.

Tercero, ¿creen que las redes sociales hicieron historia? No, y me apoyo en el argumento de la estructura para reforzar esta hipótesis. La positiva catarsis ciudadana en las urnas debemos relacionarla al hartazgo que un bipartidismo arcaico causó en cada municipio. Con poco internet y mucha televisión y radio, la respuesta de los votantes se orientó hacia un castigo que pareció encontrar como máximo beneficiario a Rodríguez. Y sí, muchos hashtags y feisbucs jugaron su rol pero siguen siendo mínimos ante un movimiento popular que se maneja por instinto y enojo espontáneo.

Cuarto, bienvenida la época de la incertidumbre política, que puede ser tan positiva como angustiante para un sistema que intentará repeler esta inyección bronca. A la Sultana bipartidista le dará fiebre y los síntomas colaterales serán incontables. ¿Qué harán el Congreso y las decenas de alcaldías opositoras? Es lo que debe preocuparnos desde ahora y soñar para que la ingobernabilidad que muchos auguran se trasforme en el verdadero cambio que los soñadores presagian ¿Qué creo yo? Esperaré sentado y con más desconfianza que falso optimismo.

http://twitter.com/santiago4kd

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