• Regístrate
Estás leyendo: Mucha 'mota' y poco frijol
Comparte esta noticia
Jueves , 16.08.2018 / 02:08 Hoy

Voces callejeras

Mucha 'mota' y poco frijol

Santiago Fourcade

Publicidad
Publicidad

Desde hace unos días me encuentro en el Triángulo Dorado (Sinaloa-Durango-Chihuahua) con sensaciones opuestas porque claro, se supone que debería contarles sobre narcos y ejecuciones en una de las zonas geográficas más emblemáticas para el tráfico de estupefacientes.

Y sí, les confieso que la primera impresión impacta. Miles de kilómetros cuadrados de cerros totalmente tapizados de pinos o encinos. Cientos de brechas que zigzaguean para perderse entre ríos hundidos en la profundidad de los cañones. ¿Que El Chapo está en la sierra? No lo sé. Soy muy incrédulo ante esa idea y por eso prefiero compartirles otro análisis respecto del problema de fondo que visualicé aquí.

Porque siempre vuelvo a la misma conclusión. La defiendo desde que estuve en Colombia y los campesinos me lo demostraron con hechos irrefutables. La base productiva del narcotráfico se sustenta en un agudo déficit social. Miles de familias cultivan mariguana y amapola en el Triángulo Dorado debido a la nula asistencia gubernamental para sobrevivir en zonas hostiles. Y no me refiero a la violencia, sino a la desconexión total que percibe el campesino a la hora de pedir recursos oficiales. En los terrenos montañosos sobreviven con dos cultivos (maíz o frijol) y venderlos es casi imposible. ¿Cómo los trasportarían? Necesitan ayuda y motorización.

¿Quién se los da? ¿Quién creen? Los cárteles aprovechan la necesidad y les ofrecen esa logística faltante... pero para cultivar amapola. El ranchero hace lo que sabe y meses después recibe su dinero por entregar la cosecha. Nunca pasan al siguiente nivel (producir la heroína) y su genética campesina se mantiene intacta.

Y este ardor por tanta displicencia gubernamental se transmite durante generaciones en las zonas rurales. Hasta los policías locales defienden esta hipótesis que debiesen repudiar. "Vivimos en varios de los municipios más extensos pero más pobres de México. ¿Por qué voy a encerrar a un campesino que intenta sobrevivir? Ellos cultivan amapola como única opción. Aquí no hay trabajo, no tenemos nada".

Por eso mi recuerdo colombiano reflotó. Misma reflexión me dijeron en cada parcela donde cosechaban la hoja de coca. ¿Que yo los justifico? No, pero... sigo pensando que una estrategia de incentivos reales pudiese disminuir esta tentación campesina por lo ilícito. Prefiero eso a los tambores de guerra que tanto nos acostumbramos a escuchar desde Los Pinos.

@santiago4kd

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.