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Jueves , 20.09.2018 / 17:47 Hoy

Voces callejeras

Monterrey VI no es el problema

Santiago Fourcade

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Monterrey VI no es el problema. Tampoco las acusaciones ambientalistas teñidas de absolutismos. ¿Cuán humildes debiésemos ser para reenfocar el debate? Allí está el gran inconveniente; no tenemos grises para una discusión tan mesiánica como sesgada y politizamos una urgencia que debiese ser prioridad regional.

Por eso quisiera pensar a largo plazo. ¡Oh milagro lo pido para nosotros los regiomontanos! Somos tan cortoplacistas que nuestros gobernantes los saben. Cada bache implica a un funcionario que le valió madre lo que ocurra en cinco años. Hacen su chamba y desaparecen. Total, saben que tiempo después los volveremos a votar.

Y con el agua está pasando lo mismo. Lanzamos una cacería de brujas sobre los protagonistas y nos perdimos en el laberinto de la retórica. El objetivo es anular el ahora y no pensamos a futuro. Pónganles los apellidos e imaginen el resto. Sean candidatos a gobernador, alcaldías o diputados la ecuación es la misma; no prospectan a quince años, el debate sobre Monterrey VI es sobre el ahora y ya; o sea, una liviandad casi inmoral que pudiese llevarnos a la ruina.

¿Por qué soy tan drástico? Simple, llevo una semana recorriendo São Paulo (Brasil) y documentando la peor sequía de su historia. Sus presas promedian el 12% de capacidad y racionan el agua con desabastos que superan los tres días. ¿Cuánto? Sí, imaginémonos cincuenta y seis horas sin bañarnos, o tirar el agua del inodoro. Los paulistas tiene tres o cuatros horas diarias de agua y el resto es desesperación.

¿Pudiese ocurrir en Nuevo León? Les respondo con más info de São Paulo. Los brasileños son los más respetados del mundo en cuestiones hidroeléctricas y de potabilización de agua. Desde los setenta desarrollaron el sistema de represas más elogiado y capaz de acumular 1700 billones de litros únicamente para el estado de São Paulo, donde construyeron 45 mil kilómetros de tuberías e interconectaron cuatro afluentes y doscientos ríos subterráneos.

¿Respondí la inquietud anterior? Si tres años de falta de lluvias y malos manejos políticos decantaron en la peor crisis que el olimpo hidrológico recuerde, pues… preparémonos para un apocalipsis sanitario en Nuevo León durante los próximos veinte años si seguimos discutiendo como tontos.

Porque es de tontos no comprender el crecimiento de nuestra área metropolitana. El hacinamiento inmobiliario canibaliza los recursos naturales en tiempos excepcionalmente cortos. En Brasil, veinte millones de paulistas malgastaron el agua y se rieron de la abundancia. El año pasado estaban en plena crisis pero la carrera electoral por la gobernación enterró las decisiones clave.

Me incomoda que cada punto de la sequía paulista se relacione con nosotros, ¿a ustedes no? Por eso tomaría el debate sobre Monterrey VI con la seriedad que merece. Habrá fracking, usureros y oportunidad. ¿Estamos descubriendo el hilo negro? Por favor, así es este mundo. Nadie realiza una inversión multimillonaria sin ventajas.

Grabémonos una gran verdad: Nuevo León necesitará agua porque estamos creciendo demasiado. No podremos depender de las lluvias porque nuestro funcionamiento capitalino supera cualquier improvisación meteorológica. Rubem Porto (mejor hidrólogo de São Paulo) me aseguró que para Nuevo león hay dos opciones: gestión o inversión. La primera se refiere a utilizar menos agua (estamos bien porque apenas gastamos 150l por persona vs 800 de los gringos) y la segunda es infraestructura. Debemos traerla de otro lado y almacenarla para anticipar el desastre. ¿Qué harían ustedes? Intenten no politizar la respuesta y se sorprenderán.

http://twitter.com/santiago4kd

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