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Sábado , 26.05.2018 / 22:55 Hoy

Columna de Salvador Ramírez Argote

Una Contraloría ejemplar

Salvador Ramírez Argote

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Circula por la red un artículo de un conocido columnista en el que lanza loas y vivas por mayoreo al Lic. Alberto Padilla, contralor municipal. El pretexto es el informe sobre los resultados del Programa Anticorrupción de este año.

Pretende el articulista demostrar que Padilla es un excelente contralor y que el anterior contralor, el contador José Cruz Hernández Moreno, casi no trabajaba. Quizás ni siquiera lo conoce.

Por eso me permito, en esta entrega, compartir lo que vi y viví como miembro de la Comisión de Contraloría en el Ayuntamiento encabezado por Lic. Ricardo Sheffield. Esto es lo que sé:

Fue una época en la que el contralor despachaba temprano, atendía con respeto y por igual, lo mismo ciudadanos que servidores públicos, capacitaba y asesoraba personalmente a los empleados municipales con gran generosidad. Antes, había renunciado a una camioneta de lujo que ofendía la función pública y había reducido su sueldo en un veinticinco por ciento. En general, predicaba con el ejemplo todo lo que le recomendaba a la administración municipal. Pero bueno, esto es sólo para el anecdotario, vayamos a los resultados programáticos.

Fue una Contraloría que promovió intensamente la vocación por el servicio público, provocó decididamente la mejoría de los servicios públicos e impulsó con categoría las mejores prácticas de gobierno. Practicó el humanismo y difundió los derechos humanos.

Con apenas una cincuentena de servidores públicos (ahora son más de 80), esa Contraloría se caracterizó por su alta vocación preventiva. Durante su gestión, se implementó la denominada Auditoría Preventiva, una metodología basada en la revisión y cualificación de procesos internos y la generación consecuente de programas de mejora de las dependencias; se formuló asimismo, el Manual General de Control Interno de la Administración Municipal, en cuyas páginas se desarrolló metodológicamente "el cómo" del control interno, muchas veces desvirtuado en generalidades dentro de las organizaciones.

Fue una Contraloría que se destacó por su imparcialidad, objetividad y autonomía técnica. Consideradas estas condicionantes no como una cualidad personal del contralor sino como un sistema, dentro del cual, la contraloría es solamente una parte. De esa convicción, surgió el Reglamento de Procedimientos de Auditoría de la Administración Municipal, la actualización del Reglamento de Entrega-Recepción de la Administración Municipal y las reformas a los Reglamentos Interior y de Obra Pública del Municipio.

Durante la gestión de esta Contraloría, se diseñó, conceptualizó e implementó el llamado Programa Anticorrupción, que no es otra cosa que una metodología basada en doce subsistemas, perfectamente articulados, para prevenir los actos ilícitos y el abuso de autoridad. Este programa fue un modelo para otros municipios y estados que lo adoptaron, mucho antes de que se pusieran en boga las leyes y los sistemas anticorrupción, de los que hoy todo mundo habla. Este Programa Anticorrupción fue expuesto en foros nacionales e internacionales, como una aportación de esta Contraloría a la función pública de los órganos de control.

Fue una Contraloría cuyo trabajo destacado no solamente fue reconocido en el seno de la Comisión de Contraloría o en el Gabinete o en el Pleno del Ayuntamiento, también fue apreciado en el ámbito estatal y nacional. Su titular fue honrado, primero, con el cargo de Presidente de la Alianza de Contralores del Estado de Guanajuato, y segundo, con el de Presidente del Primer Congreso Interestatal de Contralores Municipales de la Región Centro-Occidente del país. En esos cargos, se impulsaron reformas muy importantes a las leyes de Responsabilidades Administrativas, Orgánica Municipal, de Obra Pública, de Hacienda Municipal y otras, que tienen que ver con el quehacer de los órganos de control. Amén de que se gestó el Manual Básico de la Contraloría Municipal, un verdadero prontuario didáctico para el quehacer de los contralores municipales.

En resumen, fue una Contraloría productiva y trabajadora que se caracterizó por su talento, creatividad y profesionalismo. Siempre al servicio de la función pública. Esto es lo que me consta del trabajo de la Contraloría Municipal 2009-2012.

Por cierto, hablando de talento y creatividad, imagine usted querido lector, que un zapatero muy vivillo, un buen día se piratea la hechura y el diseño de unos zapatos tenis. Digamos, por ejemplo, de la marca NIKE. Pero no conforme con el hurto, nuestro zapatero vivales, monta una exposición al público en general, en dónde presume sin ningún pudor, que sus tenis pirata son mejores que los de la marca original. ¿Cómo le llamaría usted a eso? Yo simplemente, para ser benévolo, diría que es una sinvergüenzada.

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