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Martes , 14.08.2018 / 13:36 Hoy

Fuente Ovejuna

#TOMAyDACA

Salvador Cosío Gaona

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El tema de la inmigración es constante en la agenda bilateral entre México y los Estados Unidos de América, habiendo fallado varios intentos del gobierno vecino en cuanto a emprender reforma integral como han sido erráticos los esfuerzos bilaterales al respecto.

Urge encontrar solución a la situación de los llamados dreamers, como se conoce a los beneficiarios del Programa de Acción Diferida para los llegados en la infancia (DACA, según sus siglas en inglés) que fue impulsado por el ahora expresidente Barack Hussein Obama, debiendo recordarse que aproximadamente 800 mil jóvenes a los que sus padres llevaron siendo niños a los Estados Unidos de América solicitaron el ingreso al programa y el gobierno de Obama ofreció las bondades del DACA, por lo que los beneficiarios del programa podían trabajar legalmente con sólidas esperanzas alcanzar la ciudadanía del vecino país, siendo resaltable que más del setenta y cinco por ciento de esos dreamers son mexicanos.

El patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política que para infortunio del orbe es desde el pasado veinte de enero de 2017 el Presidente de los Estados Unidos de América, revocó el programa DACA y propuso ajustar la política migratoria de su país basándose en varios ejes fundamentales.

Un primer soporte de la propuesta del tal Trump, tiene que ver con la regularización de los dreamers y de un millón de jóvenes más que también podrían calificar para una medida migratoria que les permita, aún sea por una vía larga y sinuosa, obtener la ciudadanía del vecino país del norte y ello podría ser conveniente para México pues de esos 1.8 millones de jóvenes, casi 1.5 millones son mexicanos, lo que equivale a casi una cuarta parte de todos los ciudadanos mexicanos indocumentados habitando en los Estados Unidos de América y de producirse el otorgamiento de lo equivalente a una amnistía con la esperanza de obtener la ciudadanía en el futuro, se satisface una de las demandas migratorias más importantes para México.

Otro eje de la propuesta migratoria del tal Trump tiene que ver con su capricho e insistencia enfermiza relativa a la finalización del famoso muro entre las fronteras de México y su país, para lo cual está urgiendo al poder legislativo de su nación a que le otorgue el flujo de 25 mil millones de dólares que dice hacen falta para concluirlo, ya que para eso se requeriría complementar los segmentos de barda que ya fueron edificados durante el mandato de los ahora expresidentes William Jefferson Clinton, George W. Bush y Barack Hussein Obama.

Un pivote importante de la propuesta de la propuesta de reforma migratoria que propone el tal Trump es la idea de un nuevo esquema que elimina el principio de reunificación familiar como criterio para aceptar inmigrantes legales del extranjero. En el futuro solo se otorgaría la residencia permanente y, más adelante la ciudadanía, a cónyuges e hijos menores de edad de ciudadanos estadounidenses en vez de a los padres y hermanos, como se establece actualmente, y en razón que el grupo más grande de extranjeros que solicita la reunificación familiar es el de los mexicanos, pues cerca de 200 mil paisanos obtuvieron la famosa green card durante 2016, se reduciría sustancialmente la cantidad solicitantes paisanos con posible derecho a la inmigración legal por esa vía.

Puede beneficiar a México un oportuno cabildeo para convencer al payaso lenguaraz de la ventaja que para la economía de su nación reviste aumentar el número de visas para empleo temporales, las que son en mayor medida otorgadas generalmente a trabajadores mexicanos ya que el Congreso del país vecino no establece límite especial para el otorgamiento de visas H-2A, que son para trabajadores agrícolas temporales ni a visas H-2B para obreros en actividades estacionales no agrícolas y pueden incrementarse sin aprobación del Legislativo. En Texas y Florida hay un gran esfuerzo para la reconstrucción de infraestructura devastada por los huracanes Harvey e Irma y esa enorme demanda de mano de obra barata y poco especializada solo puede provenir de México, por lo que de incrementarse el otorgamiento de visas temporales H-2B se satisfarían los intereses de ambas naciones por más que el calvo ególatra mandamás neoyorquino se niegue inicialmente a aceptar esa conveniencia mutua al contravenir el falso discurso absurdo que al respecto ha venido enarbolando, siendo clave que deje de lado sus absurdo y mezquino ‘jarabe de pico’ y aceptando erróneas fijaciones iniciales haga lo que mejor resulte para ambos países. Este tema debe verse más allá del esquema actual de posible renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al ser algo de fondo y fundamental, ojalá haya capacidad del gobierno mexicano para avanzar con inteligencia y gestionar adecuadamente venciendo obstáculos.

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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