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Domingo , 16.12.2018 / 22:00 Hoy

Fuente Ovejuna

#SANTOSyRATAS

Salvador Cosío Gaona

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Evidencias de vicios y números flacos en cuanto a participación pesan para valorar como inútil al ejercicio de Ratificación de Mandato prohijado por el Partido Movimiento Ciudadano (PMC) en los 25 gobiernos municipales que, postulados por ese partido detentan el poder público en Jalisco; efectuado el pasado domingo 27 de agosto que quizá debió llamarse confirmación y no ratificación, ya que se presta a bromas populares tal como dicen en el barrio: ‘a los santos se les santifica y a las ratas se les ratifica’.

Siendo positivo exista un esquema legal mediante el cual el pueblo pueda desechar a los malos gobiernos o aprobar su labor, la polémica versa sobre la forma y tiempos para ello ya que coexisten dos esquemas que podrían ser útiles o válidos: La Revocación de Mandato vigente en la legislación estatal de Jalisco como un procedimiento legal a efectuarse por el Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC) utilizando el padrón electoral oficial y los mecanismos más o menos eficientes y creíbles con que cuenta, y ese cuestionado Ratificación de Mandato que acorde a lo que se plasmó como una oferta electorera en el discurso de campaña del PMC, se incluyó a petición de la dirigencia de ese partido en los reglamentos municipales de los ayuntamientos que son encabezados por personajes que fueron postulados por el PMC y que se realiza por un comité municipal de participación ciudadana nombrado por las autoridades locales que procuran permanecer en su encargo por haber sido validados por ciudadanos que acuden a unos cuantos centros de votación vigilados por personas designadas directamente por el citado comité ‘dedosignado’ por los mismos alcaldes y que no parece hayan tenido mayor cuidado en cuanto a seleccionar a los encargados de manejar la captación de sufragios con eficacia e imparcialidad, sin adecuado control de la participación ordenada e indubitable de los votantes al no utilizarse padrón confiable y bastando que quienes quieran votar se presenten en cualquiera de las casillas instaladas pudiendo ejercer su voto simplemente mostrando la credencial de votar con fotografía que emite el Instituto Nacional Electoral (INE) con incertidumbre en cuanto a la cantidad de ocasiones que algún ciudadano pueda acudir a emitir su voto y en relación a la forma de contabilizar los sufragios emitidos.

Es cuestionable tanto el alto costo de los ejercicios de ratificación de mandato realizados en los ayuntamientos encabezados por el PMC en Jalisco como el haberlo hecho justo antes del inminente año electoral que inicia el 8 de septiembre próximo, siendo que muchos de los que como alcaldes ahora se sometieron al supuesto escrutinio ciudadano muy pronto habrán de pedir licencia para poder ser postulados a otro encargo y el costoso ejercicio de ratificación será inútil ya que muy pronto habrán de separarse del cargo para aspirar a otro, de ahí que lo ideal sería que al ser ratificados deberían luego entonces permanecer obligadamente en el cumplimiento de su actual encomienda y no haberse sometido a la ratificación tan solo para obtener insana y cínica promoción personal como posible acto anticipado de campaña, como el caso concreto del alcalde de Guadalajara Enrique Alfaro Ramírez, de quien es sabido muy pronto se habrá de separar de su la función pública que ahora tiene para ser precandidato único de SU partido el PMC a la gubernatura de Jalisco y después ungirse abanderado oficial de dicho instituto político para contender en los comicios del primer domingo de julio de 2018.

Y como era de esperarse, fueron declarados ratificados los alcaldes por el Comité que ellos mismos designaron para organizarse su polémica mecánica de ratificación otorgándoles un autocertificado de aprobación por un supuesto número significativo de ciudadanos que votaron a favor de ellos, debiendo en todo caso analizar si en efecto fue para ellos una estrategia electorera de la que puedan presumir éxito o por el contrario es un fracaso al considerar el escaso número de participantes en dicha movilización, tras que solo pudieron motivar el sufragio de un porcentaje de votantes menor al 50% del número de ciudadanos que se esperaba por los asesores de los ediles que ‘valientemente’ se sometieron al proceso de ratificación, acorde al número de boletas que decidieron imprimir, que fue en un número menor del 50 por ciento de quienes votaron en las elecciones constitucionales efectuadas el primer domingo de junio de 2015.

En Guadalajara al alcalde Alfaro Ramírez lo ratificó un número de personas que apenas podría llegar a ser considerado cercano al 6% de electores en el municipio, ya que la lista nominal se sitúa por arriba del millón 250 mil ciudadanos y los sufragios que se dice alcanzó a favor el edil fueron muy pocos al compararlos con los que lo eligieron en 2015, que fueron más de 335 mil personas; en tanto ahora fue aprobado por un número cercano a los 70 mil ciudadanos, a los que habría que descontar los que votaron varias veces ante el laxo control.

Es posible que en cuanto a este polémico ejercicio a Alfaro le haya salido el tiro por la culata y este ya mostrando con claridad el desgaste que le aqueja, mermándole la supuesta gran ventaja que se supone tenía frente a otros aspirantes a la gubernatura de Jalisco, tanto los que buscan ser postulados por diversos partidos como los que optaríamos por la vía independiente a ellos.

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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