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Lunes , 24.09.2018 / 09:36 Hoy

Fuente Ovejuna

#MAÑAyDRAMA

Salvador Cosío Gaona

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En medio de mañas e intenso drama, las elecciones locales del próximo domingo 4 de junio en el Estado de México, Coahuila y Nayarit generan gran tensión política en el presidente Enrique Peña Nieto y sus más cercanos colaboradores así como en quienes detentan el poder en los partidos así como en gremios empresariales, sindicales y de manipulación social; provocan inquietud en la población de dichas entidades aunque entre los ciudadanos del resto del país exista quizá gran curiosidad por conocer el desenlace de la lucha sorda en que se han enfrascado tanto candidatos de diversos partidos como quienes lideran institutos políticos, quienes han abordado esos procesos electivos como si fueren de vida o muerte.

Todos los implicados han intentado influenciar en los potenciales votantes, más aún en los indecisos sobre el sentido de su eventual voto y que podrían ser elementos definitorios de la elección, procurando motivar a los que usualmente tienen escaso o nulo interés en votar y extreman acciones buscando que esos posibles nuevos votantes sufraguen en favor de sus intereses políticos y utilizan métodos distintos y en base a cualquier tipo de recursos al alcance, tanto legales y ortodoxos como inusuales o artimañas al límite de la legalidad así como acciones apartadas de las normas legales, incluyendo perversidades.

Especialmente en el Estado de México ha imperado la Guerra Sucia e inclusive la profusión de mensajes y discursos que sin llegar a poder ser considerados ilegales pueden fácilmente calificárseles de faltos de contenido sustancial e incluso también desapegados a la ética, prevaleciendo en casi todos los candidatos el ataque a los otros abanderados sin existencia de mensajes propositivos y de sentido constructivo. Se ha visto y oído de todo, llegándose ya en algunos lugares a extremos violentos. Por más que hasta ahora la violencia no es demasiado intensa, sería importante que las autoridades electorales en conjunto con las administrativas empiecen a buscar cómo atajarla a fin de abatir riesgos mayores los días previos y en la misma jornada comicial.

La intensa batalla en el Estado de México, tanto por la amplia población votante como porque dicha entidad es económicamente la más impactante del país y representa el más fuerte bastión priista, pone en juego solamente quién será el próximo gobernador del estado y aunque aún puede suscitarse alguna sorpresa, puede augurarse funcionará el impúdico despliegue de la maquinaría política-proelectoral de los gobiernos federal y estatal generándose la más amplia y onerosa movilización para lograr retener la plaza así sea con extremadamente corto margen usando todo tipo de herramientas y artimañas legales e ilegítimas para lograr la contabilidad de una votación mayoritaria a favor del candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) Alfredo del Mazo Masa, a quien se le adjudicaría la victoria con un margen mínimo de diferencia sobre la candidata del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) Delfina Gómez Álvarez, al margen de las impugnaciones que seguramente habrá en relación a la forma de inducir o presionar el voto e irregularidades durante el proceso y los comicios.

En la disputa por el tercer lugar de la contienda mexiquense siguen el candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) Juan Zepeda, ex alcalde de Ciudad Nezahualcóyotl que ha recibido un impulso singular en la etapa final de la campaña y la aspirante del Partido Acción Nacional (PAN) Josefina Vázquez Mota. Al margen que finalmente obtenga el triunfo el PRI, este partido estaría perdiendo más de 15 puntos porcentuales de votación logrando una victoria pírrica, en tanto Morena podría ganar aun perdiendo la elección pues obtendría la certificación de su fortaleza popular traducida en votos, ya que será exitoso lograr un porcentaje de entre el 26 al 28 por ciento tras que prácticamente no existía tres años antes. También deberá considerarse ganador al PRD que de obtener entre 16 y 19 puntos porcentuales de votación renacerá rumbo a la elección federal de 2018. En cuanto al PAN, si bien tendrá dolorosa derrota quizá cayendo al cuarto lugar en sufragios, mantendrá un mínimo de entre 13 y 16 puntos porcentuales de votación, que sumándose a la alta suma de votos que obtenga en Coahuila y Nayarit saldrá muy fortalecido en el balance general.

En Coahuila todo indica que el candidato del PAN, Guillermo Anaya, ganará por poca diferencia al del PRI Miguel Ángel Riquelme y en tercer lugar se ubicará el aspirante postulado por Morena Armando Guadiana, que no ha podido alcanzar vuelo aunque recientemente se le unió el candidato del Partido del Trabajo (PT) Ángel Pérez Hernández.

En Nayarit se prevé ganará con amplia diferencia el candidato de la Alianza que encabezan PAN y PRD Antonio Echevarría García y quedará en segundo lugar el candidato del PRI Manuel Cota Jiménez, dejando en tercero al abanderado de Morena Miguel Ángel Navarro Quintero y muy atrás al independiente Hilario Ramírez alias ** Layin, así como al candidato del Partido Movimiento Ciudadano (PMC) Raúl Mejía.

El más desdibujado será el PRI, ya que por más que es posible logre retener la gubernatura del Estado de México estaría haciéndolo tras haber perdido un enorme caudal de votos y despintándose de cara a la elección presidencial de 2018, pues no sólo estaría perdiendo dos gubernaturas más, sino que al sumarse a las que ha perdido recientemente, lo sitúan gobernando ya solo un poco más de un tercio de las entidades federativas del país, ya que actualmente no gobiernan Puebla, Veracruz, Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Quintana Roo, Querétaro, Durango, siendo cada vez menos las entidades en las que ejerce el poder además de no tenerlo en muchas capitales y ciudades importantes del país como tampoco tiene mayoría ya en muchos Congresos estatales, lo que sin duda, a pesar del resultado en el Estado de México, marca el preludio de la gran derrota que el pueblo le propinara en las urnas el primer domingo de junio de 2018, pues aún si no llegare a obtener la Presidencia de la República para el periodo 2018-2024, seguramente no será próximo presidente de México alguien postulado por el PRI aunque ese partido termine apoyando al abanderado de otra fuerza política buscando a cualquier precio que no logre su objetivo Andrés Manuel López Obrador.

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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