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Lunes , 25.06.2018 / 14:48 Hoy

Fuente Ovejuna

#IMPERICIAyTURBULENCIA

Salvador Cosío Gaona

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Además de la inseguridad generada por el incremento de crímenes tanto los perpetrados por delincuentes comunes como la criminalidad provocada por los grupos de delincuencia organizada, el escaso combate a la corrupción y a la impunidad, con el acento causado por los escándalos vinculados a presumible enriquecimiento ilícito y abuso de autoridad al incurrir en corrupción por aprovechamiento de atribuciones oficiales en conflicto de intereses, las condiciones en que se encuentra el país en materia económica hacen que Peña se muerda la lengua en relación a su discurso electorero utilizado en su labor para buscar el voto ciudadano por convertirse en Primer Mandatario de la Nación.

Para las elecciones federales de 2012 el Partido Revolucionario Institucional (PRI) utilizó argumentos contra el gobierno del entonces Presidente de la República, el militante del Partido Acción Nacional (PAN) Felipe Calderón Hinojosa, reclamando “a nombre de los mexicanos” la falta de cumplimiento de los compromisos ofrecidos durante la campaña electoral del 2006, señalando especialmente el escaso crecimiento económico que tuvo el país y los errores en la política económica, así como el incremento en los índices de pobreza y acentuando el crecimiento del número de mexicanos en extrema pobreza así como la enorme desigualdad en el desarrollo propiciada por la ineficiente labor del gobierno panista.

En la Plataforma Electoral presentada por el PRI y acreditable a su entonces candidato Presidencial Enrique Peña Nieto se decía: “El país se encuentra en una de las peores crisis que haya vivido en su historia.

Uno de los problemas más graves es el incremento de la desigualdad y la pobreza que proviene del mediocre crecimiento económico que hemos tenido durante la última década: un crecimiento promedio anual de 1.9 por ciento del PIB.

Se ha privilegiado la estabilidad financiera por encima de las prioridades económicas y sociales; estabilidad, que si bien es necesaria, es insuficiente para generar crecimiento, empleo, salarios más justos y superar la pobreza.

El mediocre crecimiento con estabilidad financiera de los últimos años es resultado de que no se han construido motores económicos propios y se ha dependido sólo de los altos precios del petróleo y del aumento de la exportación de manufacturas a Estados Unidos.

Frente a un escenario mundial desfavorable, estos factores de estímulo corren el riesgo de perder fuerza y de menguar el soporte que han dado a la economía nacional”.

Similar a lo ocurrido en años anteriores el Banco de México (BANXICO) redujo ya el posible índice de crecimiento para el cierre de este año 2015 a un rango de apenas entre el 1.7 al 2.5 por ciento, siendo la cuarta ocasión que BANXICO a cargo de Agustín Carstens reduce el cálculo sobre la posibilidad de que México crezca este año y si solo se llega al 1.5 por ciento de crecimiento como muchos analistas financieros y económicos serios aseguran podría ser el máximo a lograrse, el Presidente Peña Nieto habrá obtenido en sus tres primeros años un pobre promedio de solo 2 por ciento ya que en el año 2013 el crecimiento del país solo llegó al 1.4 por ciento, en tanto que en 2014 se obtuvo una mejoría pero se logro llegar solamente al 2.1 por ciento, de ahí que, luego entonces, la administración priista que encabeza Peña estará siendo entonces igual de mediocre o quizá peor que la que encabezaron los panistas con Calderón al frente.

Pero los colaboradores de Peña que elaboraron la plataforma priista no estaban muy equivocados pues ya advertían que podría presentarse un posible escenario económico mundial muy desfavorable y que los ingresos por la exportación del petróleo crudo podrían dejar de ser un soporte total, pero se quedaron muy cortos en la previsión, dado que estamos ante la caída más drástica de los petroprecios en los últimos años, lo que ha arrastrado al país a un severo problema económico, financiero y por ende presupuestal, además que no plantearon las alternativas para afrontar el supuesto, que finalmente ocurrió.

Es evidente que no hubo nunca en las anteriores administraciones gubernamentales federales ni la hay en el gobierno actual a cargo de Peña una adecuada planeación y consecuente previsión en cuanto a lo que debe hacerse para blindar al país y evitar caer en esta desgraciada debacle por tener una economía intrínsecamente ligada a la situación del petróleo a nivel internacional y haber desarrollado las fortalezas necesarias para enfrentar las debilidades y amenazas derivadas de las inclemencias por los sobresaltos de la economía mundial a partir de los movimientos de las grandes potencias.

La administración de Peña Nieto no tuvo visión para prever las turbulencias y tampoco ha sido capaz de otorgar tranquilidad a los inversionistas, que además de evitar que algunos trajeran sus capitales a México, muchos los han sacado y además están incrementando la demanda de divisas presionando el tipo de cambio por lo que a pesar de haber inyectado BANXICO ya más de 3 mil millones de dólares en subasta buscando la incertidumbre por previsible inestabilidad financiera del país y amainar la devaluación, nuestra moneda está en su peor nivel histórico en cuanto a su valor frente al dólar norteamericano, se sitúa ya rumbo a los 18 pesos y aunque se dijo por Peña que esa devaluación de nuestra moneda era útil al país, lo cierto es que hay zozobra y un incremento paulatino en los precios de productos y servicios en el mercado interno, algunos con cierto fundamento por la dependencia de insumos de importación pero muchos por la simple inercia y el fútil pretexto “del aumento del dólar” y el encarecimiento de la producción de bienes y la generación de servicios, ello provoca clara inflación y empobrece a muchos beneficiando a pocos.

A punto de llegar a su tercer informe, Peña Nieto está en su peor momento en cuanto a credibilidad y confianza de la sociedad mexicana y de la comunicad financiera internacional, el último informe mediante el que su empleado Virgilio Andrade Martínez, titular de la Secretaría de la Función Pública, lo exonera por los escándalos de corrupción y “la aclaración del calcetín correctamente usado” han provocado mayor crítica popular porque siguen sin resolverse muchos asuntos muy delicados y parece que el Presidente sigue sin entender que no entiende sus problemas y cómo empezar a enfrentarlos para sacar a México del marasmo.

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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