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Miércoles , 16.01.2019 / 02:30 Hoy

Fuente Ovejuna

#FALLANDOPAREJO

Salvador Cosío Gaona

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No es exitoso el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto, cuando el país convulsiona entre incertidumbre, inestabilidad, inseguridad y violencia barbárica a consecuencia de la corrupción e impunidad generada por la cadena de complicidades entre el hampa y segmentos importantísimos en los ámbitos federal, estatal y municipal del sector público que involucra a gobernadores, alcaldes, legisladores, regidores, así como a colaboradores de alto nivel en la estructura gubernamental local y federal, pasando por las instituciones de seguridad y defensa nacional, protección ciudadana, procuración e impartición de justicia, situación que se agrava al acendrarse la colusión con el crimen organizado de muchos personajes del sector empresarial, gremios productivos, organizaciones sindicales y eclesiásticas. Preocupa la situación de los partidos políticos y medios de comunicación, que han sido secuestrados y se mantienen como rehenes sometidos ante la poderosa e impune delincuencia organizada, siendo igual haya sido de forma voluntaria o forzada vía extorsiones o esquemas para obligarlos a participar en delitos, pues al final el daño que se causa es igual de flagelante.

Innumerables conflictos graves lastiman a la sociedad mexicana, como la crisis que priva en Guerrero y ha hecho estremecer a todo el país y consternado a la comunidad internacional, situación que no es muy diferente a la compleja realidad que se padece en entidades como Michoacán o Tamaulipas, las más álgidas, y que también se replica en Morelos, Puebla, Zacatecas, Nayarit, Jalisco, Durango, Veracruz, Sinaloa, Sonora, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Chiapas, Estado de México, Nuevo León, San Luis Potosí, Oaxaca, Chihuahua, Quintana Roo, es decir en casi toda la geografía nacional.

No es afortunado el gobierno del Presidente Peña, al no generar mejoría paulatina de calidad de vida, bienestar y progreso, como se prometió tras la desaseada aprobación de las “reformas estructurales”, y por el contrario saber que en este año la nación sólo crecerá poco más del 2 por ciento en relación al Producto Interno Bruto (PIB), sin cumplirse por segundo año consecutivo la meta de crecer por encima del 4 por ciento, ello sin menoscabo de aceptar que ascendió el desempleo y/o subempleo, aumentó el índice de pobreza y pobreza extrema, y que ya se reconoció que deberán pasar varios años a fin que exista mayor captación de inversión privada local y foránea que pueda permitir incremento del empleo y una mayor remuneración salarial.

Si Peña Nieto aspira sacar al país del estancamiento y conducirlo a un nivel de bienestar al menos aceptable, debe realizar ajustes en su gabinete legal y ampliado, remover o reacomodar lo que sea oportuno, porque más allá de la amistad o las recomendaciones, debe imperar la valoración de perfiles y capacidades en cada responsabilidad, pues gobernar exige tener buen equipo y no en vez de ello, cargar con demasiado equipaje.

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