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Martes , 19.06.2018 / 11:57 Hoy

Fuente Ovejuna

#CRISISdeINTELIGENCIA

Salvador Cosío Gaona

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El Presidente Enrique Peña Nieto sigue dando señales de no haber aún entendido que su principal problema es la falta de credibilidad de la población y la desconfianza en cuanto a la honestidad para ejercer el poder público así como la ausencia de resultados positivos en cuanto a la lucha contra la inseguridad, la impunidad y en relación la falta de crecimiento económico y el incremento de los índices de pobreza.

Al anunciar recientemente los ajustes a su equipo de gobierno intentó incrustar en la población el mensaje de estar realizando cambios para mejorar en el desempeño de su labor y dijo: "Al llegar a este momento de la administración he decidido hacer cambios en mi equipo de Gobierno para hacer frente a las nuevas circunstancias y desafíos que tenemos como país", pero los nombramientos que Peña determinó no contribuirán a erradicar corrupción e impunidad como tampoco servirán para propiciar crecimiento económico y mejorar la situación de la economía nacional propiciando mayor bienestar en la población, mucho menos serán útiles para abatir el índice de criminalidad, la inseguridad y la ineficiencia en la procuración de justicia, por lo que no siendo ajustes que impliquen eficacia en el desempeño de la administración en beneficio del país y de los mexicanos, son solo cambios "cosméticos y convenencieros" en los que solamente se van a su casa unos cuantos ahora ex funcionarios sin siquiera ser sancionados por sus actos irresponsables y a cambio se reacomoda a los amigos del Presidente para generar mejor control de las actividades más lucrativas o de posible mayor impacto positivo frente a la sociedad de cara a provocarles posicionamiento en lo que es ya la abierta carrera por la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la Presidencia de la República en el 2018.

Peña Nieto no quiere entender que debió haber aprovechado la oportunidad para dar señales positivas removiendo de su equipo a quienes han fallado en cuanto a preservar gobernabilidad, certidumbre y seguridad así como a los responsables de la falta de resultados en materia económica para detonar más y mejor empleo remunerado y abatir la indignante pobreza en la que sobreviven millones de mexicanos.

El Presidente no cambió lo necesario para generar confianza social y con ello obtener la posibilidad de atracción de capitales locales y foráneos para ser invertidos en México y no quiere aceptar que no entiende el difícil momento que atraviesa México, no comprende que además de cambiar a los funcionarios ineptos e inservibles debe modificar la forma en que gobierna y las metas que su administración pretende lograr y está desperdiciando la ocasión que le brinda el reflector y despliegue de información o publicidad con motivo del tercer informe de Gobierno para dar señales de esperanza al pueblo en cuanto a que habrá mejores resultados, para lo que es necesario remover a los que además de haber fallado están tan manchados como él, incorporando a cambio, como nuevos puntales de su gestión presidencial en esta segunda parte de su sexenio a personajes que le ayuden realmente a reanimar la confianza perdida y relanzar las tareas para lograr las metas que ofrezcan al pueblo la anhelada mejoría y el fin de la crisis en que ahora se encuentra nuestro doliente país.

Lo único positivo, aunque tardío, son las salidas del ex Procurador General de la República Jesus "el cansado" Murillo Karam, a quien tras fracasar y haberlo removido hace algunos meses de su encargo como Primer Fiscal de la Nación lo premió enviándolo a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU) importante espacio en que se dedicó a "descansar tirado en la hamaca" y ahora es cesado, esperando no sea pronto obsequiado con alguna beca muy bien remunerada en calidad de Embajador o Cónsul de México en alguna cómoda residencia, así como la remoción del ahora ex Comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido García, a quien además de haberlo cesado es menester arraigarlo y someterlo a acuciosa investigación por la responsabilidad de sus negligentes omisiones y las posibles perversas acciones que, realizadas durante el ejercicio de su encomienda, provocaron incremento de criminalidad y mayor inseguridad, con un severo tufo de corrupción, como lo ejemplifica ampliamente las circunstancias escandalosas como se suscitó la fuga del capo Joaquín Guzman Loera, que con ayuda de muchos corruptos funcionarios huyo fácilmente del Penal Federal de "máxima seguridad" de Almoloya de Juárez en el Estado de México.

Además de la falta de acción penal contra personajes como Rubido y quienes se hayan presumiblemente coludido con el hampa, Peña debe entender que no es solamente cambiando de lugar sus fichas como va a mejorar la administración y debe darse cuenta que solo está logrando generar mayor de confianza en su administración y en las instituciones, lo que indudablemente la sociedad le cobrará en las urnas en las elecciones subsecuentes durante los años por venir y especialmente en los comicios de 2018.

Es difícil para el pueblo entender la permanencia de Miguel Ángel Osorio Chong en la Secretaría de Gobernación y la de Luis Videgaray Caso en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como el designar a personas de bajo perfil en relación para el cargo en dependencias que requieren conocimiento y experiencia, además que es complejo para los militantes y líderes del PRI el que Peña Nieto esté impulsando fuertemente al designar al frente de secretarías clave a personajes intensamente vinculados a gobiernos panistas como Jose Antonio Meade y a escándalos importantes como Rosario Robles.

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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