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El Código Rojo y derecho a la información

Rubén Alonso

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Tomado de los protocolos para una respuesta rápida a través de equipos multidisciplinarios en hospitales ante situaciones de emergencia, para prevenir paros cardiopulmonares y la muerte, el concepto Código Rojo se incorporó en Jalisco como mecanismo de coordinación entre autoridades de seguridad y protección civil para atender situaciones críticas de seguridad pública, en particular bloqueos realizados por grupos delictivos. Pero de ahí no ha pasado, generando más ansiedad e incluso temor entre la sociedad.

Con mucha facilidad se recurre a llamar Código Rojo a situaciones que podrían poner en riesgo la seguridad o provocar alguna situación crítica cuando se registra una acción policiaca o de grupos del crimen. Incluso, las autoridades afirman o descartan la aplicación de un Código Rojo, sin que alguien sepa en sentido estricto en qué consiste más allá de una coordinación de autoridades; nadie sabe quién determina si se instrumenta o no, qué instancias de seguridad o protección civil intervienen, y sobre todo, qué tiene que ver en ello la sociedad y qué debe hacer.

En materia de protección civil existe el Semáforo Alerta Volcánica con tres “códigos” o colores: verde, normalidad; ámbar, alerta; y rojo, alarma (ver: http://bit.ly/2LzqCFg); en materia de huracanes, algunos estados aplican “códigos” o colores para identificar el alertamiento hacia la sociedad cuando una tormenta tropical está en curso: azul, verde, amarillo, naranja y rojo. Conforme pasa de azul a rojo, mayor alerta y acciones específicas debe tomar la sociedad, y las autoridades deben implementar acciones específicas en cada fase del código (ver http://bit.ly/2GTVcpv). Además, está la Norma Oficial Mexicana NOM-003-SEGOB-2011, señales y avisos para protección civil, la cual opera con “códigos” (ver http://bit.ly/2kv5uUk).

Que las autoridades activen mecanismos de comunicación y coordinación entre ellos ante situaciones de riesgo por seguridad pública es necesario, pero lo es más el que la sociedad sepa qué hacer en esas situaciones. Referirse a un Código Rojo así, como hasta la fecha, sólo muestra que no existe un protocolo para ello, el cual debe involucrar a la sociedad, o de lo contrario, se le menosprecia y se atenta a su derecho a la información, a saber, para que pueda actuar con tranquilidad y seguridad.

Si existe el Código Rojo, así, mucho agradeceré que lo comparta quien lo tenga; es algo que debemos y tenemos derecho a saber.

Twitter: @jrubenalonsog

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