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Columna de Rosa Chávez Cárdenas

La incertidumbre de la modernidad

Rosa Chávez Cárdenas

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Vivimos de prisa, tiempos de incertidumbre, habitamos en un mundo de grandes contrastes, adaptarnos a los grandes cambios, es la nueva condición de los seres humanos. Como sentenció Darwin: “no es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio”. En tiempos de crisis, muchos se muestran indiferentes, otros se aferran al pasado y los ansiosos quieren ganarle al futuro. La violencia, la inseguridad, son noticias, hechos dramáticos de todos los días, que nos preocupan.

Es tanta la información que recibimos que satura la capacidad de asombro, como manera de sobrevivencia, utilizamos los mecanismos de defensa inconsciente, anestesiarnos para no sentir. Se percibe en la población un estado de aplanamiento afectivo; añoramos la “edad de oro”. Son tantos los acontecimientos que desestabilizan la seguridad y confianza en el presente y los sueños a futuro, como dijo Mafalda: “paren el mundo que me quiero bajar”.

Es mucho lo que hemos cambiado en pocos años, pero el progreso no ha traído felicidad, nos genera apegos, necesidades que no llenan el vacío espiritual: la globalización, la tecnología, los adelantos de la ciencia, el mundo se mueve a una velocidad que no habían visto las generaciones anteriores, además con grandes contradicciones ideológicas. La madre naturaleza nos está dando grandes sorpresas, la temperatura del planeta se ha elevado de manera alarmante, consecuencia de la irresponsabilidad de los países industrializados y de cada uno de nosotros, muestra signos de enfermedad, pero, la naturaleza es tan sabía que utiliza mecanismos de autocuración para volver a su estado de equilibrio.

El mundo no va a desaparecer, el hombre resultó el peor depredador, solo nos expulsa, estorbamos al ecosistema. El presidente Trump de manera irresponsable lo niega, las tragedias de estos últimos años son parte de la depuración: huracanes muy destructivos, como en Puerto Rico y terremotos como el que acaba de sufrir nuestro país y del que todavía no sé recupera del todo, la erupción volcánica, como el de Hawái, y el más reciente el de Guatemala. El otro tema, es la economía que nos mantiene en una gran incertidumbre, la inflación se dispara y las elecciones nos traen memoria dolorosa, como la que sufrimos en el 94, y las siguientes a las que ya casi nos acostumbramos. Los pesimistas dicen que vendrá otra una gran devaluación. Trump, todos los días avienta misiles a nuestro país, que afectan el precio del dólar y por más negociaciones no logran concretar el Tratado de Libre Comercio.

En política internacional vemos grandes sorpresas: la destitución de Lula como presidente de Brasil y su encarcelamiento, la de Dilma, la más reciente, Rajoy, el presidente de España, la violencia en Nicaragua que luchan por destituir a su presidente, y la tragedia que viven los venezolanos con el presidente Maduro, que está apoltronado en el poder. Tras elección la mayoría de la población sigue esperando que una persona, el que ocupe el cargo en la presidencia resuelva problemas que requieren de toda la población. México necesita un cambio, pero no solo de partido, un cambio de sistema en donde el gobierno y la población, como dijo Ortega y Gasset “la vida es un conjunto de desafíos a los que respondemos con un conjunto de soluciones a las que llamamos ‘cultura’ y puesto que muchas soluciones son posibles, lo son también muchas culturas”. México necesita, democracia con memoria, progreso con cultura y porvenir con pasado. La aldea global, la aldea local, requiere de compromiso, honestidad, menos ambición económica, más visión humanista y no olvidar que la tecnología es un medio, no un fin, todos tenemos que ser fuente se responsabilidad social.

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