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Lunes , 24.09.2018 / 01:10 Hoy

Política Irremediable

¡Nos matan los egipcios en vez de los de casa!

Román Revueltas Retes

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Y ahora, lo de los turistas mexicanos muertos en un ataque de las Fuerzas Armadas de Egipto. No fue siquiera un caso de “daño colateral” —ese eufemismo que pretende explicar el exterminio de civiles perfectamente inocentes cuando los Ejércitos realizan operaciones para combatir al enemigo real— sino que los pilotos de las aeronaves egipcias dispararon, de plano, para aniquilar a las personas que tenían en la mira, creyendo que eran una amenazadora turba de yihadistas.

El suceso ha sacudido nuestras conciencias de mexicanos embrujados por los dogmas nacionales. Porque, miren ustedes, habitualmente nos matamos entre nosotros y sanseacabó. Para mayores señas, la historia del México independiente es un recuento de carnicerías, traiciones, luchas fratricidas, conspiraciones, golpes de Estado y escabechinas. Todo, menos unirnos solidariamente como nación para construir un futuro común.

Pero, por favor, aquí y ahora, que no sean los egipcios quienes nos masacren —aunque sabemos que fue por error—porque, ahí sí, la indignación popular va a adquirir las dimensiones de una auténtica guerra religiosa.

Naturalmente, cuando haces un viaje de placer lo menos que te esperas es que te caigan encima bombas por haber ellos, los duros militares de otra nación, confundido una caravana de civiles apacibles con un destacamento de cortadores de cabezas (acabo de leer el término en un artículo del pensador francés Bernard-Henri Levy y me parece descomunalmente apropiado). Y en este sentido, la dimensión de la tragedia resulta, justamente, de la consustancial inocencia de unas personas que no pretendían otra cosa que explorar mundos diferentes, experimentar atmósferas desconocidas y descubrir los encantos de civilizaciones que nos resultan obligadamente exóticas. Una pequeña travesura, vamos. Pero, al final, la despreocupada aventura se convirtió en un mal sueño; tanto, que nuestra mismísima ministra de Exteriores ha viajado a la tierra de los antiguos faraones para tratar de mitigar el horror. Ocho muertos. Pero, no los ejecutaron los sicarios del cártel Jalisco Nueva Generación. No, fueron los militares egipcios. ¡Eso sí que no lo podemos tolerar!

revueltas@mac.com

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