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Viernes , 22.06.2018 / 02:52 Hoy

Política Irremediable

El altísimo costo de equivocarse

Román Revueltas Retes

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Tomen ustedes a la población de Cuernavaca, poco más de 350 mil habitantes, y multiplíquenla exponencialmente hasta alcanzar una cifra de ciudadanos con derecho a voto perfectamente capaces de elegir a un absoluto impresentable como presidente de México. ¿No terminan ustedes de entender lo de Trump? Pues ahí tienen a Cuauhtémoc Blanco, por si quedaba todavía algún misterio por desentrañar en el esperpéntico escenario político de nuestros días.

El antiguo futbolista me llegó a caer bien en algún momento pero ahora, encumbrado al cargo de alcalde de la ciudad donde antiguamente veraneaban los capitalinos, exhibe su consustancial zafiedad sin ambages: suelta palabrotas cuando algo no le gusta, va de matón de barriada y apenas puede articular el mínimo discurso que uno esperaría de quien, finalmente, tiene una responsabilidad directísima en temas tan sustanciales como la seguridad pública o el manejo de los recursos del erario municipal.

Pero, miren ustedes, fue elegido por el pueblo soberano. Es decir, se respetaron escrupulosamente las reglas del juego democrático. ¿Esas son, entonces, las ventajas de tener elecciones libres, el Temo aquí, Trump allá y el brexit acullá, más lo que se pueda acumular en la Francia de Marine Le Pen y la Holanda de Geert Wilders?

Pues sí, hay desenlaces aberrantes, derivados de decisiones tan erradas que pareciera que los votantes prefirieron dispararse a los pies antes de sopesar cualquier otra alternativa. El precio, por lo pronto, ya lo están pagando los vecinos de la llamada “ciudad de la eterna primavera”; los efectos del brexit los sentirán esos mismísimos ciudadanos británicos que votaron a favor, en las comunidades rurales y las antiguas zonas industriales, y que dejarán de recibir los fondos de ayuda que les otorgaba la Unión Europea (nunca se enteraron, por lo visto); y, más pronto que tarde, los miembros de la clase trabajadora rencorosa y revanchista que eligió a The Donald en los Estados Unidos se darán cuenta que un millonario arrogante y oportunista no es precisamente el mejor representante de los intereses del proletariado, con perdón de la terminología marxista.

Y, no hay vuelta atrás. A ver si nos sirve de lección, antes de equivocarnos masivamente en 2018…

revueltas@mac.com

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