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Domingo , 22.07.2018 / 02:49 Hoy

La Semana de Román Revueltas Retes

Una esperanzadora historia de éxito… en 'Neza'

Román Revueltas Retes

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Me sorprendió el artículo, publicado en este diario el pasado miércoles, de Guillermo Valdés Castellanos —un tipo que sabe de lo que habla porque fue director del Cisen, el organismo del Estado mexicano encargado de las tareas de inteligencia— sobre unos cuerpos policiacos municipales que, en Ciudad Nezahualcóyotl, han realizado un "proceso de depuración y profesionalización muy exitoso". Tanto, señoras y señores, que han recibido reconocimientos internacionales: el premio de las Mejores Prácticas para la Prevención de la Violencia y la Delincuencia, otorgado conjuntamente por la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos y la Secretaría de Gobernación; y, el premio de Buenas Prácticas para el Análisis Delictivo, concedido por la Fundación Paz, de Chile, y la Asociación Internacional de Analistas del Crimen, de Estados Unidos.

La descomposición del país no sería entonces un fenómeno imparable —digo "del país", en términos generales, porque el deterioro lo observamos tanto en el aparatado de la seguridad pública como en los ámbitos de la educación, el civismo, la salud, la administración de la justicia, el orden público, la cultura de la legalidad, el medio ambiente, los valores morales, etcétera, etcétera, etcétera— sino que habría manera de revertir esta siniestra deriva, este quebrantamiento que, en el futuro, amenazará pura y simplemente la viabilidad misma de la nación.

La historia es punto menos que increíble porque estamos hablando de un cuerpo, la policía, que, por principio, parecería totalmente inexpugnable a cualquier intento de depuración. Pero, miren ustedes, las autoridades municipales de Nezahualcóyotl lograron lo imposible: según cuenta Valdés, "se dieron de baja 446 elementos, se incorporaron mil 64 nuevos y se capacitó a todos, se les aumentó el salario (el mínimo es de 8 mil pesos), se les entregan estímulos y recompensas y 100 por ciento del personal aprobó la evaluación de confianza".

Lo que el artículo no dice es cómo fue que pudo lograrse algo así en una demarcación particular del territorio de México. Ciertamente, hubo una voluntad política. Pero, entonces, ¿por qué no puede reproducirse este modelo en todos y cada uno de los municipios del país? ¿Por qué esta empresa tan ejemplar no ha ocurrido en todas partes y, por el contrario, seguimos envueltos en una aterradora espiral de violencia e inseguridad? Justamente, la noticia del día, ayer, fue la desaparición de cinco jóvenes, en Veracruz, agredidos por... ¡policías!

Ciudad Nezahualcóyotl no es un territorio privilegiado, ni mucho menos. Y, hasta hace unos años, lo azotaba inclementemente la delincuencia. Algo hubo ahí, sin embargo, que se pudo poner en marcha un círculo virtuoso. Algo pasó. Algo se movió. A primera vista, necesitaríamos saber lo que fue para tratar de comenzar experiencias parecidas en otros lugares e iniciar un gran proceso de rescate nacional. Sin embargo, el meollo del asunto está en otro lado: en realidad, sí sabemos por dónde van las cosas, sí estamos al tanto de cuáles son las estrategias a seguir y sí estamos bien enterados. Pero, no hacemos lo que tenemos que hacer. Lo que algunos funcionarios logran realizar en Nezahualcóyotl no se puede llevar a cabo en otras localidades porque a los responsables políticos les tiene sin cuidado o, peor aún, no les conviene que se haga. Podríamos decir que este es también uno de nuestros grandes males nacionales.

Ahí están ya las leyes —que nos otorgan todos los derechos habidos y por haber— y ahí están los reglamentos. De la misma manera, ahí están los diagnósticos sobre esto o lo otro, sobre la pobreza o la falta de competitividad o el fracaso educativo o el desempleo. Sin embargo, el país no se transforma al ritmo deseado ni logra resolver problemas urgentísimos como, precisamente, el de las policías corrompidas, brutales e incapaces. Nos atenaza una muy perniciosa inacción pero, también, la muy desalentadora realidad de que se emprenden, una y otra vez, programas y estrategias sin obtener resultados: si echamos un vistazo a las astronómicas sumas que se han gastado en el combate a la pobreza nos daremos cuenta de que las políticas fracasadas, en una perniciosa conjugación de corrupción e incapacidad, pesan tanto como la posible desidia de los funcionarios.

Para Valdés Castellanos es un error tratar de desmantelar la estructura de cuerpos policiacos municipales eficientes —como los de León, Querétaro o Ciudad Nezahualcóyotl— para ponerlos bajo la égida de "mandos únicos" estatales que no necesariamente podrán asegurar el mismo nivel de desempeño, más allá de que tampoco escapen a la corrupción. Esperemos que se pueda encontrar una solución para no cortar esta historia de éxito tan excepcional y, por ello mismo, tan esperanzadora.


revueltas@mac.com

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