• Regístrate
Estás leyendo: Sigamos así, no cambiemos nada
Comparte esta noticia

Interludio

Sigamos así, no cambiemos nada

Román Revueltas Retes

Publicidad
Publicidad

El tema es la mentalidad: nos oponemos a la modernización, nos resistimos a los cambios, nos emperramos en seguir como estamos (a pesar de que la realidad misma nos muestra flagrantemente la inviabilidad del modelo), nos resistimos a las reformas y, detrás de todo ello, denunciamos la mano aviesa de un tercero que viene a despojarnos de nuestros tesoros —y, una vez más, a aprovecharse de nuestra condición de pueblo oprimido— porque pensamos, justamente, de cierta manera, guiados por ciertos prejuicios, movidos por antiguos resentimientos, inducidos por oscuros complejos de inferioridad y animados por sempiternas desconfianzas.

Preséntate ante una concurrencia de mexicanos, dondequiera que sea, y suéltales la típica frase de que nos “han saqueado”, de que “no nos han dejado crecer” o cualquier otra jeremiada de ese jaez y ya verás como el personal comienza, de inmediato, a solazarse lastimosamente en el victimismo más desaforado, como si no fuéramos gente hecha y derecha, con responsabilidades directas y la capacidad de decidir nuestro destino, sino menores de edad, mártires indefensos, individuos desamparados a quienes extraños enemigos, esos extranjeros con los que mantenemos una extrañísima relación de amor y odio, han sojuzgado desde el momento mismo en que se aparecieron, en estos pagos, Hernán Cortés y sus guerreros malandrines para, con la ayuda de unos lugareños sojuzgados, a su vez, por los despiadados opresores del imperio central, conquistar, ni más ni menos, a un reino entero.

Bueno, pues, imperialismos aparte y guerras fratricidas —al por mayor y al gusto de cada quien— durante más de un siglo de vida independiente, henos aquí y ahora, en un estado de crónica postración y con la nación en lastimosa categoría de promesa perpetua que no logra, por las ataduras que nosotros mismos le hemos anudado, crecer hasta las grandiosas alturas de su presunto potencial. Pero, sigamos así, Cuauhtémoc y Andrés Manuel, porque es un proyecto fatalmente escrito en el programa de los perdedores de siempre.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.