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Viernes , 22.06.2018 / 18:53 Hoy

Van y derrotan al Madrid de los españolistas

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La Península Ibérica podría dividirse entre españolistas y catalanistas (sin contar en tal designación geográfica a Portugal, desde luego, aunque los naturales de la nación lusitana también han de tener sus ideas sobre el tema que vamos a abordar en esta columna). Los mentados españolistas serían aquellos que entonan bravamente “¡que viva España!” cada que toca, los que defienden a ultranza la unidad del Reino de España, los que abuchean e insultan a Gerard Piqué en los entrenamientos de La Roja, en fin, todos aquellos aquejados del pernicioso virus del nacionalismo trasnochado. Los catalanistas, paralelamente, propugnan la separación pura y simple de Cataluña del Estado español, reivindican antiguas soberanías, se niegan por principio a mascullar el castellano, denuncian sin parar los abusos y expolios perpetrados presuntamente por la antigua potencia imperial y cultivan un victimismo tan oportunista como infundado porque cualquier viajero que haya puesto un pie en su comarca no divisará un país oprimido sino un territorio deslumbrantemente próspero en el que, encima, se disfrutan todas las libertades que otorga la democracia representativa.

Una de las señas de identidad más asentadas en Cataluña es el Barça que, como dicen no sólo sus seguidores sino todos los oriundos de la región, es “mes que un club”, o sea, algo así como un símbolo nacional y una acabada representación de la cultura catalana. Los forasteros no terminamos de advertir esa condición sobrenatural pero, bueno, la fibra del patriotismo vibra intensamente cada vez que los culés pisan la cancha de su estadio.

Por su parte, el Madrid representaría igual de cabalmente los valores de ese españolismo tan repudiado por los catalanes independentistas. El seguidor madridista sueña siempre con que quede asentada la superioridad merengue ante los azulgrana y la rivalidad entre los dos equipos sobrepasa, creo yo, la de cualesquiera otros adversarios en las diferentes ligas de balompié de este planeta porque supone la emocionalidad inherente al nacionalismo. Barça y Madrid juegan en LaLiga, una competición en la cual no se enfrentan Estados nacionales pero, en los hechos, protagonizan encuentros de tan alto voltaje como los de una eliminatoria mundialista.

Y, bueno, se enfrentaron ayer, justo después de que se celebraran, en Cataluña, unas elecciones parlamentarias en las que la independencia figuraba como la madre de todos los temas. No sólo obtuvieron los separatistas una mayoría absoluta sino que el Barça fue luego a la capital, al mismísimo estadio Bernabéu, y le propinó una humillante derrota a los merengues. ¿Quién para ahora a los catalanistas?

revueltas@mac.com

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