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Martes , 19.06.2018 / 11:49 Hoy

Pumas y Cruz Azul, en deuda con la afición

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¿Cuál, de todos los equipos de la Liga MX, es el que más esperanzas despierta en sus aficionados? Casi podría apostar por Cruz Azul, amables lectores. Ningún otro club tiene una historia parecida en tanto que los cementeros fueron grandes protagonistas del futbol mexicano en la década del ochenta. Ese pasado de logros y triunfos no se puede enterrar tan fácilmente: algo, así sea la gloria transitoria de ganar alguno de los Clausura o Apertura del actual calendario de torneos cortos, tiene que quedar de esa antigua grandeza. Cuentan además con la tercera afición del país (aunque algunas encuestas ponen a Pumas en ese sitio), tienen a unos segui­dores fidelísimos perfectamente dispuestos a seguir sufriendo por… ¿cuánto tiempo más?

Llega ahora Pedro Caixinha, un director técnico que obtuvo títulos con Santos Laguna —una Copa y una Liga, además de co­larse a varias liguillas— pero que ha tenido una carrera más bien irregular. Sería ni más ni menos que el décimo tercer entrenador del equipo cementero desde que lograra su último trofeo en 1997, hace ya más de 20 años. Por lo visto, la solución para alcanzar los laureles de la victoria no está en el banquillo pero, caramba, tales son los insondables mis­terios del futbol nacional. Y, bueno, no anticipemos todavía más adversidades futuras pero ese empate (0-0) contra Xolos no es precisamente un debut de ensueño.

De Pumas, el popular equipo de la UNAM, se podría decir también que sus aficionados se ilusionan con un título, después de un torneo Apertura 2017 de auténtica pesadilla. Son totalmente extraños e incomprensibles, en el futbol mexicano, estos bandazos de los equipos. Uno esperaría que la jerarquía de los que tie­nen mayor prosapia terminaría no sólo en que se impusieran a los demás sino por llevarlos a no vivir nunca la humillante circunstancia de estar en el sótano de la tabla clasificatoria. Pero, no: la irregularidad parece ser uno de los sellos distintivos de nuestro balompié. Por eso, muy probablemente, es que los dueños se las han apañando para no rendir cuentas directas en los torneos y por eso también es que han instaurado su sistema de enredosos promedios: acaban los últimos y, miren ustedes, no pasa nada, no descienden a la famosa división de Ascen­so de la que es casi imposible ascender. Pasan luego tres o cuatro temporadas de absolu­ta mediocridad y, tampoco, el que vuelve al punto de partida, por ahí, es el recién ascendido, castigado injustamente por la mentada tabla de porcentajes.

Pumas y Cruz Azul se deben a su afición, más que otros muchos equipos. Comenzaron, ambos, con empates sin goles. ¡Uf!

revueltas@mac.com

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