• Regístrate
Estás leyendo: La Roja: el sainete de Doña Real Federación
Comparte esta noticia
Martes , 13.11.2018 / 23:36 Hoy

Deporte al portador

La Roja: el sainete de Doña Real Federación

Román Revueltas Retes

Publicidad
Publicidad

Vaya partidazo, el de España y Portugal, anteayer en el Mundial. Miré luego, este sábado, el de Francia y Australia y, a las ocho de la mañana, la primera parte del Argentina-Islandia (estaba en el aeropuerto de CDMX, rodeado de simpatizantes de los vikingos, y tuvimos que disimular nuestras simpatías cuando un suramericano con acento porteño se acercó a preguntar quién había marcado el primer gol del encuentro).  

Sin demérito de los otros partidos, ha sido, con mucho, el mejor de la competición. Algo así como una gran final anticipada. A ver quién llega a estas alturas, señoras y señores, a ver quién los iguala a estos portugueses liderados por el supremo CR7 y a ver quién maneja el balón con la solvencia de unos españoles tan vertiginosos como precisos.

Ah, pero, faltaba el numerito burocrático, por así decirlo, el esperpento, la mamarrachada, la opereta. Resulta, como ustedes saben, que el mentado Julen Lopetegui, director técnico de una selección invicta bajo su mando, estuvo negociando durante los últimos días con el Real Madrid para ocupar el puesto que Zidane dejó vacante por quién sabe qué extrañas razones, luego de lograr una carretada de títulos y sin que la directiva merengue, hasta donde es posible distinguirlo, hubiera comenzado a fastidiarlo.

No era Lopetegui el primer candidato de Florentino Pérez, el mandamás del Madrid, pero su fichaje se aceleró de último minuto cuando el quinto de la lista de aspirantes, Conte, y el séptimo, Vilas Boas, fueron descartados. El viernes de la semana pasada le llamaron entonces a un hombre que había firmado recientemente un contrato para seguir dirigiendo a La Roja hasta 2020. Y Lopetegui, tratando de navegar entre dos aguas sin hacer olas, no le avisó a su patrón, Luis Rubiales, el presidente de la Real Federación Española de Futbol. Se enteró Don Luis cinco minutos antes de que el club merengue hiciera pública la contratación de quien hasta ese momento trabajaba bajo sus órdenes.

El resto ya lo sabemos: despido fulminante, sin siquiera tener a un reemplazo. A unas horas del encuentro con Portugal, España se había quedado sin entrenador. Así de drástica, la decisión de Rubiales, quien no sólo se sintió traicionado sino ignorado, como si fuera un segundón. Ya luego, nombraron a Fernando Hierro.

Pues bien, La Roja juega fantásticamente, de todas maneras. Uno se pregunta, de pronto (toda proporción guardada): ¿cómo jugaría México, luego de vivir parecida circunstancia? El problema, en nuestro caso, es que no sabemos siquiera si el actual entrenador ayuda o estorba. ¡Uf!


revueltas@mac.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.