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Martes , 11.12.2018 / 08:24 Hoy

Deporte al portador

El culebrón de Matías Almeyda

Román Revueltas Retes

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Sigue la tormenta en Chivas. Ya se fue la presunta patrona, a quien en su momento se le imputaban todos los males habidos y por haber en el club tapatío. Dicen que la mujer se entrometía en lo que no le tocaba y que exhibía, por si fuera poco, los modos despóticos de quien se cree que lleva las riendas. Bueno, manejaba parte de la billetera, suponemos, y eso le otorgaba derechos, facultades, prerrogativas y atributos. Que fuera para el bien del equipo eso es otro asunto pero, en fin.

El divorcio, en todo caso, le ha pasado factura al actual dueño: desde la ruptura con Angélica Fuentes (la antedicha entrometida), las finanzas de don Jorge Vergara quedaron bastante tocadas, a juzgar por los compromisos económicos no cumplidos con los jugadores y por la evidente precariedad de una plantilla que cada vez se encuentra más menoscabada: han dejado partir a Oswaldo Alanís, al portero Rodolfo Cota y, si encuentran a un equipo que les pague los más de 15 millones de dólares que quieren por Rodolfo Pizarro, pues adelante, el sacrificio bien que vale la pena aunque el plantel se debilite de manera prácticamente irremediable. Son tiempos de vacas flacas, qué duda cabe. La historia de uno de los “grandes” del futbol mexicano ya no importa demasiado. Cada minuto que pasa, pierde categoría, autoridad y presencia ante sus aficionados.

Pues, miren ustedes, a pesar de todo esto, el argentino quería seguir al mando, sí señor. Y no sólo contaba con el apoyo de sus jugadores sino que éstos acaban de expresarse abiertamente para pedir que siga como director técnico. Es más, han publicado tweets en los que le muestran un apoyo total al punto de confrontarse a la propia directiva del equipo. No fueron muy elegantes, los mandamases, al “invitarlo” telefónicamente a que dejara el cargo así nada más, para que ello no les significara una onerosa ruptura de contrato. Como vemos, el plan de austeridad va a todo lo que va.

En fin, si en algún momento se sintió Almeyda “destrozado” por el trato que recibió de los jefes, tal y como lo consignaba un diario deportivo, estamos seguros también de que los afectos que le han demostrado sus muchachos y el aprecio de nosotros, los seguidores del equipo más entrañable de México, le llegarán al corazón como un regalo más que merecido.

Lo que no se entiende, desde luego, es lo de la directiva. No es que sean ingratos nada más. Son torpes. Pero, sobre todo, autodestructivos. A ver si no acaban con nosotros también, con la afición.

revueltas@mac.com

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