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Deporte al portador

¿El coche? Kia. ¿El Smartphone? Samsung

Román Revueltas Retes

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Los jugadores del Tri se han sentido grandemente ofendidos de que nosotros, los aficionados, pudiéremos siquiera insinuar que le deben a Corea del Sur su pase a la siguiente ronda del Mundial de Rusia. Es total mérito de ellos y sanseacabó, vamos. No perdieron lastimosamente contra Suecia, no estuvieron durante minutos enteros al borde de la eliminación y tampoco anotaron los mentados surcoreanos dos goles contra la Mannschaft en un partido, por lo tanto, que tuvo todavía más mérito que el que los pupilos del estudioso Osorio jugaron contra los alemanes.

Parece ser, además, que no es nada buena la relación de los muchachos con los escribidores de la prensa y los comentaristas de los medios electrónicos. Nos piden que seamos sus adeptos, no sus críticos. Se parecen, en este sentido, a esos gobernantes de piel delgada que no quieren ser cuestionados y que califican de “enemigos” a quienes publican opiniones que no les gustan.

Pero, veamos meramente lo que ocurrió: antes que nada, esos famosos seis puntos obtenidos no servían para colarse a la siguiente vuelta en automático: a Inglaterra y a Bélgica sí les aseguraron el pase y en ese partido tan deleitable que nos ofrecieron pretendían tan sólo obtener el primer lugar de su grupo para enfrentar luego a un rival (presuntamente) más débil. Y, pues sí, Japón parece más fácil de vencer que Colombia: los nueve puntos logrados por Bélgica le sirven mucho.

No fue el caso, sin embargo, del grupo de México. Le bastaba un empate al Tri, desde luego. Y ¿qué fue lo que ocurrió? Pues, una derrota por goleada en un encuentro jugado sin pies ni cabeza por los futbolistas aztecas. Irreconocibles, o sea. O, para mucha gente, los mismos de siempre, a saber, inconstantes, imprevisibles y muy poco confiables. De tal manera, llegó el momento en que ya no dependían de ellos sino de otros resultados. Así de simple. Y, miren ustedes, ocurrió que Corea del Sur protagonizó un partido histórico (sí, ellos también hacen historia) contra los alemanes y, de paso, nos otorgó el pasaporte a los octavos de final.

Ah, pero eso no se puede decir porque es restarle méritos a los jugadores. Bueno, dejémoslo entonces en que vencieron a Alemania, no mencionemos tampoco que los surcoreanos obtuvieron un mejor resultado ante esos mismísimos teutones derrotados y borremos las imágenes de los aficionados celebrando la clasificación… ¡con banderas de Corea y frente a su embajada!

Se me hace, eso sí, que los consumidores mexicanos vamos a comprar más productos de nuestros salvadores: ¡es la hora de Samsung, LG, Kia y Hyundai!

revueltas@mac.com

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