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Viernes , 20.07.2018 / 16:24 Hoy

Deporte al portador

Descomunal desigualdad

Román Revueltas Retes

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El mejor tenista de la historia, si nos fijamos meramente en su palmarés, no es Roger Federer. Es Serena Williams. Ha ganado dos grand-slams y 23 slams. Tiene una medalla olímpica de oro. El suizo no cuenta con ningún grand-slam, ha conquistado 18 slams y una presea de plata. Hasta aquí los números. ¿Por qué, entonces, todos los comentaristas y la gran mayoría de la gente le atribuye al helvético —un tipo de primera, además, sin duda alguna— la condición de monarca absoluto del tenis? Ustedes se darán a sí mismos la respuesta, estimados lectores.

Me vino el tema a la mente porque ya tenemos una Liga femenil profesional de futbol en este país. Es una muy buena noticia pero, al mismo tiempo, es prácticamente imposible no advertir las abismales diferencias que tiene la antedicha competición con el futbol masculino: mucho menos atención, mucho menos cobertura mediática y mucho menores recursos económicos. Naturalmente, las chicas no juegan aquí al nivel de los hombres. Y esto, con perdón, no es un juicio sexista sino una apreciación meramente geográfica, por decirlo de alguna manera, en tanto que el futbol que han exhibido las jugadoras de Alemania, Noruega y Estados Unidos en los Mundiales ha sido simplemente portentoso. Pero, entonces, dirijamos nuestra atención a esos campeonatos de naciones en la rama femenil: ¿tienen el mismo impacto que las competiciones masculinas? No. ¿Por qué? De nuevo, ustedes dirán.

Pasemos al boxeo profesional, un deporte en el que México es no sólo una potencia mundial —la segunda, de hecho, después de los Estados Unidos— sino en el cual destacan de manera verdaderamente sobresaliente las mujeres: ahí hemos tenido a Jackie Nava, a Arely Muciño y a Mariana Juárez, entre otras peleadoras que han conquistado títulos absolutos.

Preguntémonos entonces cuánto ganan en comparación a las cifras estratosféricas de los hombres. No parece, por lo pronto, que a alguna le vayan a pagar los 25 millones de dólares que recibió Saúl Canelo Álvarez por enfrentarse a Gennady Golvkin. Yéssica Chávez y Esmeralda Moreno, que se han esforzado tanto como cualquier boxeador de sexo masculino y que se entregan totalmente en sus peleas, han comenzado a hacer escuchar su voz para pedir mejores condiciones económicas en sus combates. ¿Por qué no se les garantizan siquiera unos emolumentos decorosos a las mujeres? Tampoco voy a aventurar una respuesta, señoras y señores. Es el mercado, dirán algunos. Es puro machismo, añadirán otros. Pero, eso sí, esperemos que esta indigna brecha se vaya reduciendo cada vez más. A pasos acelerados, de preferencia. Pues eso.

revueltas@mac.com

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