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Martes , 23.10.2018 / 07:22 Hoy

Columna de Román Munguía Huato

Farsa y comparsa

Román Munguía Huato

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La historia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación [SNTE] es una historia llena de truculencias políticas. Se fundó en 1943 durante el régimen conservador de Manuel Ávila Camacho, y la prevalencia del Partido de la Revolución Mexicana [PRM. 1938-1946]. La historia de este sindicato corporativo forma parte de la historia del régimen político mexicano, especialmente del PRI. Recordemos que este partido, desde su origen en 1929, representa un aspecto de la construcción del Estado moderno mexicano, la de un Estado capitalista; un régimen burgués con sus características específicas determinadas por la propia historia del capitalismo mexicano y sus conflictos sociales que a la fecha persisten nítidamente con toda la violencia desatada no solamente por las propias pugnas interburguesas e intraburocráticas del poder político formal sino también por la conflictualidad interclasista. Véase uno de los mejores estudios sobre el Estado mexicano, quizá el mejor: El escándalo del Estado. Una teoría del poder político en México [Fontamara, México, 2000], de Manuel Aguilar Mora. El PRI, más que partido mismo en realidad ha sido y es un instrumento corporativo–clientelar y electoral del Estado mismo; se reconvirtió en 1946 durante el Alemanismo en el PRI. Prefiguración del neoliberalismo el Alemanismo consolidó toda la estructura corporativa estatal, incluida la sindical. Es durante este régimen presidencial que prácticamente nace en su versión moderna la figura del charrismo sindical, a la cual, la historia del SNTE es una de las más conspicuas. Una historia de charros, caciques y matones, llena de corrupción y autoritarismo, a la fecha prevaleciente.

Esta breve historia es para poder comprender cabalmente el conflicto actual magisterial que no surge de la nada. De hecho, el Estado mexicano, su larga historia dictatorial, no sería lo que es sin el corporativismo gremial, es decir, el charrismo sindical que controla férreamente a millones de trabajadores mexicanos, desde los petroleros, hasta los maestros, pasando por los electricistas. La CNTE surge como respuesta de oposición democrática al charrismo magisterial en diciembre de 1979. El SNTE, en ese entonces, estaba bajo control del cacique Carlos Jonguitud Barrios, quien a la postre fue defenestrado por el Carlos Salinas de Gortari, quien a su vez impuso a la hoy defenestrada y nefasta Elba Esther Gordillo Morales, quien a su vez, también fue defenestrada por Enrique Peña Nieto para imponer al charro jalisciense Juan Díaz de la Torre, quien en el 2011 fue nombrado Secretario General del SNTE por Gordillo Morales. De la Torre entre 1995 y 1996 tuvo su primer cargo público como Subdelegado de Participación Ciudadana de la delegación Coyoacán en México, Distrito Federal y en 2005 ocupó el cargo de Secretario general del Partido Nueva Alianza, mismo al que pertenece a la fecha. El 28 de febrero de 2013 tras la detención de Gordillo, los miembros del Consejo General Extraordinario lo eligen, es un decir, nuevo presidente del sindicato. Juan Díaz de la Torre, fue brazo derecho de la Gordillo y como tal fue uno de sus principales operadores políticos y financieros, por lo que también está embarrado por el lodazal de la profunda corrupción charra. Peña Nieto, al parecer, no tenía otra opción mejor para nombrar al sucesor de Elba Esther Gordillo, pero Díaz de la Torre también podría estar compartiendo el encierro junto a su exjefa política.

Dentro de la intensa y amplia campaña mediática infame en contra de la CNTE orquestada por Peña Nieto, Osorio Chong y Nuño Mayer, se acusa a esta disidencia magisterial, a sus dirigentes encarcelados, de recibir millones de pesos por diversas autoridades locales y estatales de Oaxaca. También, seguramente recibió la CNTE, por alguna razón, dinero de la SEP. No obstante, si alguien o muchos recibieron y siguen recibiendo dinero a manos llenas, miles de millones de pesos del gobierno, han sido los "líderes" charros del SNTE, quienes no han sido tocados siquiera con la crítica, ni con el pétalo de una rosa, por los indignados periodistas mercenarios del actual régimen de poder, quienes solamente ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio. Al margen de esta campaña de guerra sucia contra la CNTE por periodistas quienes vandalizan a las "hordas magisteriales" hasta como guerrilleros terroristas sedientos de sangre y violencia, lo cierto es que la dirigencia venal del SNTE sigue siendo una camarilla corruptísima bajo el control de la SEP y fue esta camarilla quien aprobó sin chistar la llamada Reforma Educativa. Por supuesto, esta mafia sindical nunca cuestionó nada de esta Reforma, pero ahora que está creciendo la indignación de decenas de miles de maestros contra tal Reforma –en Nuevo Léon, por ejemplo–, de agremiados al mayor sindicato de latinoamérica, el gobierno está preocupado y da órdenes a Díaz de la Torres para que contenga las protestas del magisterio antes pasivo. Es por eso que Gobernación y Nuño Mayer han llamado a los charros del SNTE a comparecer en una mesa de "negociación" de la Reforma "Educativa". Este tinglado burdo, grotesco, no tiene otro propósito más que aparentar un diálogo no solamente con la CNTE sino con quienes son los supuestos representantes sindicales y legitimar algunas pequeñas modificaciones de esta ley laboral punitiva. Como dice un maestro disidente: "Se abre el telón y sale el bufón del SNTE para hacer la política del gatopardismo: cambiar algo para que nada cambie".

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