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Viernes , 17.08.2018 / 14:53 Hoy

Columna de Román Munguía Huato

¡El dinero o la vida!

Román Munguía Huato

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Mientras que los empresarios comerciantes, industriales, financieros y banqueros, hoteleros y demás, están "preocupados" por la supuesta pérdida de millones y millones de pesos por culpa de los "hordas vandálicas" de la CNTE y sus desmanes en Chiapas, Oaxaca y Michoacán, los maestros en lucha de resistencia legítima están preocupados por derogar la nefasta Reforma "Educativa" de Peña Nieto, Nuño Mayer; una "reforma" que viene ocasionando daños mucho mayores [pérdidas de vidas humanas], comparados a los de los maestros y padres de familia solidarios con su lucha. Es la Reforma, su imposición autoritaria y violenta, la que da origen a todo este conflicto. Mientras los primeros pierden "cuantiosas" cantidades dinerarias los segundos pierden la vida, su empleo, su libertad, etcétera. Unos exigiendo mano dura del gobierno para aplastar inmisericorde a los "vándalos", otros exigiendo legítimamente la abrogación de una ley punitiva. Unos demandando el uso despiadado de toletes, macanazos, balazos, cárcel y represión sin límite; los otros pidiendo justicia contra una ley punitiva representativa del neoliberalismo y su capitalismo salvaje. Mientras los primeros exigen vorazmente ganancias sin restricción legal para seguir acumulando capital, los segundos exigen mejores sueldos, mayores prestaciones sociales y condiciones laborales dignas, así como escuelas y aulas adecuadas a los procesos de enseñanza-aprendizaje. Unos son apoyados por las fuerzas represivas gubernamentales y por una flagrante guerra sucia mediática en contra de la CNTE; ésta solamente se defiende de tales ataques con aquellas acciones que considera convenientes. Ésta conflictualidad social, clasista, es resultado de las políticas neoliberales que atentan directa e indirectamente contra la soberanía nacional, el bienestar social y los derechos laborales y humanos. A la hiperviolencia que nuestro país está sufriendo en las últimas décadas se suma la que genera el propio Estado y su corrupto régimen político autoritario carente de toda legitimidad.

Como se ha demostrado prolijamente, la tal reforma no tiene nada de educativa y sí mucho de punitiva laboralmente. Es representativa de intereses económicos, políticos e ideológicos de un poderoso sector de la oligarquía local y extranjera. Como muy bien lo señala el Doctor Hugo Aboites, rector de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México [UACM], especialista en temas educativos: "Grupos empresariales han decidido incursionar directamente en el conflicto en torno a la llamada reforma educativa y hacen su propia contribución a una crisis nacional. Con su rechazo a pagar impuestos y a invertir recursos en el suroeste del país toman revancha, pero su protesta no es contra el gobierno ni contra los bloqueos y los maestros movilizados; en realidad es contra el diálogo. Sobre todo cuando éste parece ofrecer una respuesta a más de un millón de maestros, cuyos derechos constitucionales claves (artículo 123) fueron cancelados. En efecto, los airados pronunciamientos de estos grupos arrancaron cuando el diálogo comenzó y se creó un ambiente de distensión y hubo acuerdos parciales. Incluso, el amparo promovido por Mexicanos Primero confirma esto... Es muy significativo que sea Mexicanos Primero el que asume la posición más radical contra el diálogo. Primero, porque representa la voz oficial del gran empresariado en la educación y, ahora, además, añade los medios para llevarla a cabo: sin diálogo, sin acuerdos, sin contemplaciones".

La derecha y ultraderecha piden mano dura contra la CNTE. Exigen el uso del monopolio de la violencia que detenta el Estado; monopolio de la violencia que no es neutral pues el Estado capitalista tiene su contenido de clase; pero este uso de la fuerza represiva no puede decidirlo únicamente los barones del dinero [Mexicanos Primero], ni sus lacayos cortesanos voceros mediáticos y empresariales; es una decisión de Estado. Con la represión violenta hay muertos y estos son del lado opositor a la Reforma. Nada les importa a los empresarios la vida humana ajena, la de las clases subordinadas. Les importa únicamente el dinero; les importa la educación como negocio; no aquella educación pública para ser mejores ciudadanos, preparados, capacitados y dignos. La educación como práctica de la libertad les importa un comino. Su nuevo modelo "educativo" otra vez está hecho con las patas; sin pies ni cabeza.

La burguesía local y foránea exige un Estado débil para cubrir necesidades sociales pero si quiere un Estado fuerte para la represión política y laboral contra los trabajadores del campo y las ciudades. No quiere que se inmiscuya en el mercado –para eso está "la mano invisible" de la oferta y la demanda– pero si quiere una mano dura muy visible, armada hasta los dientes, contra los insubordinados. No quiere pagar impuestos, pero todos sabemos que es la primera evasora fiscal y muy beneficiada por una política recaudatoria débil. México ocupó el último lugar entre los 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos [OCDE] en cuanto a impuestos como porcentaje del Producto Interno Bruto [PIB], de acuerdo con la propia OCDE. No quiere ninguna reforma fiscal progresiva. "Desde hace casi cuatro años –afirma Aboites– cuando se optó por despojar de derechos constitucionales básicos a los maestros, sus mismos promotores anticipaban que habría problemas [aunque calcularon mal la amplitud, duración y profundidad de la resistencia], y ahora la víctima son el país, los niños, jóvenes y maestros y padres de familia que se enfrentan a un horizonte educativo lleno de tensiones y contradicciones... ¿Qué tipo de protestas tendríamos hoy si a los empresarios, precisamente por serlo y sólo a ellos se les cancelaran derechos constitucionales básicos?"

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