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Lunes , 15.10.2018 / 12:46 Hoy

Music Club

La extravagancia sonora

Rodrigo Ruy Arias

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La música experimental rompió, en el siglo XX, los parámetros de la música convencional. La búsqueda de algo totalmente nuevo –sonidos y timbres no explorados-, llevó a los compositores a incluir el ruido como parte de la música: La llamada música concreta.

Desde John Cage a Stockhausen, una gran cantidad de compositores –que se extiende hasta nuestros días-, se han expresado en el lenguaje de la electroacústica y las exploraciones sonoras con técnicas no convencionales.

Lo paradójico es que algunos compositores -como Pierre Schaeffer, considerado el padre de la música electrónica-, le dieron la espalda a su propio invento: “La música del ruido no es música, es otra cosa pero no es música”, citó Schaeffer en su libro Tratado de los objetos musicales (Alianza Música).

Guadalajara no fue ajena a las manifestaciones de la extravagancia sonora. La Agrupación Sonido XX, conformada por cuatro jóvenes -los compositores Antonio Navarro y Austreberto Chaires, el guitarrista Sergio Medina y la pintora Marta Pacheco-, se reunían en el café El Cocodrilo Cantor, frente a la antigua Escuela de Música de la Universidad de Guadalajara, para planear festivales de música contemporánea.

Por primera vez en nuestra entidad, en los lejanos 70s, el público pudo escuchar un piano preparado –un piano intervenido en sus cuerdas con diversos objetos, como clavos o pelotas de ping-pong-, música para guitarra y peine, y obras para flauta transversal y banda magnetofónica, por ejemplo.

Sin embargo, después de muchos años de esquizofonía, la nueva ola de compositores –que no todos-, han cambiado la búsqueda: Volver a lo tonal, al placer acústico.

“Este mundo está muy nervioso”, me ha dicho en entrevista la compositora jalisciense Ana Silvia Guerrero. “Uno debe salir de un concierto feliz, como si hubiera asistido a una terapia, y no malhumorado (…) en algunos conciertos de música experimental en los que yo participé con otros músicos, salíamos incómodos, enojados con el otro (…) por eso es que pienso que la música debe volver a la tonalidad”.

Si es verdad que el experimentalismo del siglo XX exige más cerebro y menos emotividad, también es cierto que se complementó con formas alternas, hoy imprescindibles para los archivos sonoros del mundo: El rock de The Beatles, Roxy Music, David Bowie, Frank Zappa, Led Zeppelin, Pink Floyd.

Despreciar la música del siglo XX, llámese experimental, electrónica, electroacústica, rock, es hacer a un lado las guerras mundiales, Vietnam, el Pop Art y también nuestra historia latinoamericana: El Golpe de Estado en Chile, los episodios de la violencia en Colombia, el genocidio del 2 de octubre del 68 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco. Ignorar que somos los retoños de una generación convulsa.

Esta vez te invito escuchar a Muse. Banda británica de rockque sorprende por su propuesta innovadora. Más música en quince.

leverkhun1@outlook.es

Twitter: @AlterRuy

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