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Sábado , 21.07.2018 / 20:27 Hoy

Music Club

“Hasta la victoria siempre”

Rodrigo Ruy Arias

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“Todos los enemigos se pueden vencer”.

Fidel Castro Ruz

Con la muerte del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz (La Habana, 1926-1916), vino a mi memoria un viaje que realicé a la República, con motivo del Festival de Guitarra de la Habana, en 1992.

El mayor atractivo de aquel viaje –además de conocer ese país-, era participar en los cursos de perfeccionamiento guitarrístico ofrecidos por Frank Baungarten (Colonia, Alemania, 1958), Sin-Ichi Fukuda (Osaka, 1955), y el gran compositor cubano Leo Brouwer (La Habana, 1939).

Un grupo conformado por treinta guitarristas provenientes de Jalapa, la ciudad de México y Guadalajara, nos hospedamos en el Hotel Presidente –erigido por el mismísimo Al Capone-, para participar en los cursos, asistir –como oyentes- al concurso internacional-, y escuchar, por la noche, los conciertos en el Teatro Nacional de la Habana (nada de andar de jineteros).

Estar en la isla era mágico. Inmersos en aquel paraíso que parecía haberse detenido en el tiempo, asistimos al curso de Brouwer en un edificio ubicado en plena Plaza de la Revolución, frente al mural del Ché Guevara en que se lee la consigna: “Hasta la victoria siempre”.

“Cada año vengo a ofrecer este curso, que disfruto tanto, y hasta me pagan”, nos dijo Leo Brouwer con su característico tono de humor.

Más tarde, en el lobby del hotel, mientras gozaba de un tradicional mojito, llegó repentinamente Brouwer con un niño de unos ochos años, con el que se sentó a una mesa vecina. “Toca”. Lo inquirió. El niño, que sostenía entre sus brazos una guitarra enorme para su cuerpo, comenzó a tocar. Lo hizo con corrección, con destreza. El padre, un hombre que miraba la escena con ojos humildes, se dirigió a Brouwer. “¿Qué le parece, maestro?”. Brouwer, con serenidad, expresó: “Tiene talento tu hijo. Te daré una carta para que estudie con el mejor maestro de guitarra”.

El nivel musical en Cuba es altísimo. Dos eventos quedaron fijos en mi memoria: La audición de los tres finalistas del concurso internacional de la Habana, que tocaban como jets –saliendo victorioso el peruano Pirei Vaca-, y un par de conciertos ofrecidos por un “extremo” de la ejecución, el cubano Joaquín Clerch.

Con todo, lo que más me impresionó del pueblo cubano, fue su hospitalidad, su calidad humana.

Un país donde la cultura es de todos. Donde el taxista, el cantinero, conocen del arte nacional. Indudablemente, un pueblo que provoca la envidia por su democracia cultural; el taxista me dijo: “Chico, cárguese una caja de cervezas, ese Brouwer, cobra en cerveza su sabiduría”.

“Hasta la victoria siempre”, “Patria o muerte”.

leverkhun1@outlook.es

Twitter: @AlterRuy

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