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Jueves , 18.10.2018 / 19:48 Hoy

Music Club

Ars políticae, ars musicae

Rodrigo Ruy Arias

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La Ciencia Política no es un islote

en el mar de la cultura humana.

Héctor González Uribe

En su libro Teoría Política, Héctor González Uribe nos ofrece una interesante visión de las relaciones ideales entre el Estado –ese ente abstracto- y la sociedad: “La política práctica es una actividad humana que busca el buen gobierno de los hombres. Es una actividad de carácter moral, puesto que tiene como fin el bien del hombre en la sociedad”. (URIBE, Teoría Política, p. 25, ed. Porrúa).

Cierra: “Y así se puede hablar propiamente de una Política de la Ética –que plantea el problema de la posición y acción del Estado ante las exigencias éticas de la vida”. (Id).

La ética, la deontología jurídica, palabras que –paradójicamente- se prestan a la polisemia. Es decir, cada quien de acuerdo a sus intereses, las utiliza para justificar sus propios actos.

Así se justifica el despido de los miembros de una orquesta porque ésta debe sonar mejor. Se suscita la controversia. Quienes están a favor y en contra. Quienes afirman se han violado los derechos humanos de los atrilistas, quienes por el contrario –con determinación pomposa-, aseveran que para tener una orquesta de calidad –ya no digamos entre las mejores del mundo sino al menos la mejor de Jalisco-, era necesaria la muerte y transfiguración de la misma.

Al parecer, “nuestra orquesta”, conformada en su minoría por músicos mexicanos, suena hoy aceptable. Lo ha dicho Plácido Domingo, lo han dicho algunos críticos musicales de nuestro medio.

Los aires del triunfo resuenan en el magno recinto del Teatro Degollado. Ha terminado Operalia y el surcoreano Keon Woo y la francesa Elsa Dreisig se han llevado las palmas del jurado y del público –en el caso de Keon-.

Y ante la crónica del éxito anunciado de la OFJ y su director titular (blindado por las palabras de Domingo), sobrevuelan en la atmósfera las preguntas: ¿Habría sonado igual, mejor, peor, la OFJ con sus miembros originales? ¿Con un director mexicano, con músicos en su mayoría mexicanos?

A este columnista le constan los maltratos que sufrieron algunos de sus amigos, expulsados de la OFJ, “por gordos, viejos o canosos”. El radicalismo con el que se ha negado la participación de los jóvenes músicos locales en la orquesta, al abolir las audiciones internas que se hacían en el Departamento de Música de la Universidad de Guadalajara.

Pero la ética, ese “Arte que, por referirse a acciones humanas, debe ser sometido a la moral y no quedarse en el mero dominio de la técnica”, retomando a Héctor González, puede tener, en nuestro realidad, múltiples facetas, interpretaciones que ponen en duda las nociones de justicia y verdad reiteradas por el autoproclamado Estado del bienestar.

Luchemos por una educación de calidad que involucre a los actores en las responsabilidades de administración de una institución que es de todos los jaliscienses, la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

leverkhun1@outlook.es

@AlterRuy

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