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Miércoles , 17.10.2018 / 11:29 Hoy

Tiempo vivido

Salud y Educación

Rodolfo Esparza Cárdenas

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Dos tareas que en el siglo XIX fueron perfilando los Estados como responsabilidad para concretar políticas de justicia social para el desarrollo de los derechos humanos de la ciudadanía, fueron las relacionadas con la salud y la educación. Así lo podemos observar entre los objetivos de lo que podemos llamar Teoría del Estado Mexicano durante la época de los reformadores liberales y especialmente después de la Revolución Mexicana, según se desdoblaron leyes secundarias derivadas de la Constitución de 1917.


Pero en la medida que las políticas emanadas de los poderosos organismos dueños del dinero FMI, BM, BI, OECD, y sus instrumentos concretos las asociaciones de los países más desarrollados, basadas en el concepto de que esos servicios son perfectos para desarrollar negocios, han pugnado por que el Estado abandone sus políticas sociales relativas, para alentar se conviertan en áreas de privatización.


En México el camino para el caso de la salud, se ha desarrollado no aplicando la totalidad las cuotas de los trabajadores del IMSS e ISSSTE a los propósitos de la aportación, sino que después de recaudadas entran al tesoro nacional y luego a través de los presupuestos gran parte de ellas va a otros gastos muy ajenos al propósito original, propiciando no sólo la detención en la ampliación de la atención médica a través de hospitales con todos los servicios y avances de la tecnología médica, sino el deterioro de lo construido cuando estas políticas tendientes a la privatización no arreciaban y obtenían la obediencia del gobierno.


En los últimos 4 sexenios impulsores de las prácticas neoliberales y globalizadoras, la inversión en la salud social y en la educación ha sido muy por debajo de las necesidades reales, por eso ha crecido la medicina particular y la educación privada, forzando a la ciudadanía a su uso al ser deficiente su atención pública. 


Así, las promesas de los candidatos de mejorar esos servicios sin referirse abiertamente a la corrección del mecanismo de presupuestación descrito, es demagogia pura. Si se destinaran totalmente las aportaciones de trabajadores y patrones al IMSS y servidores públicos al ISSSTE tuviéramos los mejores hospitales sembrados a lo ancho y largo del país con tecnología médica de punta. Pero no se quiere hacer real política social. Obedecemos a los amos. 



r_esparzac@yahoo.com.mx

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